10 jun. 2010

Te rompo tu cadena ♪♫ Arroba♫ ro♪ punto com ♪♫

Yo, como el común de los mortales hoy en día, tengo más de un correo electrónico. El de la chamba, el de Hotmail, el de Gmail, uno que me creé para algo que ya no recuerdo en Yahoo y alguno más por ahí ,cuyo nombre también ha caído en el olvido por qué no lo uso ni para despistar. Es genial como se han simplificado el trabajo y las comunicaciones. Ya no tienes que llamar por teléfono , por ejemplo, a toooodo el mundo para avisarles la próxima reunión de ex – alumnas de tu promo, basta con un mensajito no más o ya no tienes que enviar algunas cartas por que las puedes adjuntar a tu mensaje y así , puedes enviar fotos, archivos completos, lo que se te ocurra, mientras tu servidor aguante. Todo genial, nos comunicamos, nos enteramos y felices y contentos. Pero díganme si hay derecho acaso de llenar tu bandeja de tantos mensajes sentimentalones, alarmistas o fantasiosos que no te quitan más que tiempo y que encima te prometen maldiciones si acaso no eres tan cojuda como para reenviarlos.
 Las famosas “cadenas” son una tortura para mí. La primera que recibí, allá por el año del rey Pepino , al correo de la chamba, me habló de una niña Amy Bruce, de 8 años, que tenía insuficiencia renal y a quien los señores de Hotmail, tan generosos y tan filántropos, donarían $5.00 por cada mail enviado. En serio, casi lloro y reenvié y reenvié como poseída, feliz por ayudar a esta niña (bueno, no tenía tanta malicia entonces como para no creer algo así) y sintiendo que mi contribución cambiaría el mundo. Sí, claro. Diez años después, Amy Bruce sigue teniendo 8 años y “recién” ha enfermado, de lo contrario, no me explico cómo es que sigue viva y despertando tan generosos sentimientos entre los señores usuarios. Es cierto, me lo han reenviado recientemente. Gracias, por nada.
Y claro, es verdad que desde que nos vemos colocados en este mundo cibernético, donde la alta definición es más una cuestión de imagen que de fondo ( a ver si puedes lograr que tu agarre de turno “defina” la relación), donde vivimos más que apresurados por ver qué hay mañana, no nos tomamos el tiempo para ser analíticos y ordenar nuestras ideas (no se lo dejes a tu compu, pues) y hacer conexiones lógicas para darnos cuenta del engaño. ¿No te da cólera que Dalai Lama te haga el mismo test desde hace 5 años? ¿No te frustra que García Márquez, a punto de morir según la cadenita, se haya convertido en tan mal poeta? ¿No te da miedo no reenviar la novena que te hizo rezar tan bonito y que al final te promete 100 años de maldiciones si no se la pasas a otras personas? ¿No te pones desodorante sin antes encomendar tu alma al Señor porque te puede dar cáncer de mama? Ay! Son cientos los correos acerca de los cuales podríamos ironizar, pero el caso es que algunos pueden contener mensajes lindos (para ciertas personas) que provocan compartir con tu gente, con tus patas, pero en serio ¡Qué flojera leerlos tooodos!!! Dime que me quieres, que deseas que sea una mejor persona o lo que hoy se te antoje , en vivo y en directo. Eso me va a ayudar más que tu pps con música de fondo. Te mentiría si te digo que nunca leo. Vamos, si me lo envías Tú, Tú , a quien tanto quiero, voy a llegar a la primera línea, pero no pidas más. No tengo “conciencia social” (la palabra me asusta), no tengo ganas de ser buena, soy una bruja, cara de cuy y como quiero que seas igualita que Yo te copio este interesante enlace Rompecadenas


Rompiendo cadenas es una página argentina que se dedica precisamente a romper tus ilusiones respecto de esto. Una página en la cual caí hace años, cuando llegó el 3er correo “Amy Bruce” y me pareció que la niña había encontrado la Piedra Filosofal con la cual preservó su juventud (dichosa Ella) pero no la salud de sus riñones y seguía en 8. Allí, con un poco de paciencia, puedes encontrar todas las cadenas y reportar alguna nueva.También te puedes informar acerca de lo que es un “HOAX”(bromas , engaños) y de paso descubres que la finalidad de la mayoría no es “ayudar” , sino hacerse de las direcciones para fregar, enviar publicidad o para alimentar el ego de su autor, a costa de tu tiempo y burlándose de tu sensibilidad, rebajándola ante las situaciones reales. Lo curioso es que hay una sección de historias verídicas y solamente son 3. Cosa más grande de la vida, chico.
Date tu vuelta por allí, rompe tu cadena y entérate de otras noticias, que la página es bien variada. Y si estabas por enviarme una cadena más a mi correo, mejor lo piensas porque te juro que armo una con tus peores fotos y me invento una historia sórdida para que circules por allí, por los siglos de los siglos...nooo, ¿Teta asustada? jeje. Rompe tu cadena, no más.