31 dic. 2010

Canta, ríe y bebe

Y nada. Que otro año se nos vá ( Colón!)  y simplemente entré para desearles muchos éxitos y felicidad, pero también (y no por eso es menos importante, ojo) para agradecerles por leer, por comentaaaaar, por lo buena onda y por todo, todo. A mis amigas y amigos bloggers les envío un gran abrazo. Son una gran inspiración para mí y el motivo principal por el cual vuelvo siempre a la web. Y a los que me siguen...mi admiración ¡ queeeeeee pacienciaaaaa! jajajajaja, bueno, son lo máximo y como diría Gollum: "mi tesssoooorooo".
Ahorita ando en Cajamarca (hermosísima ciudad), hace frío y estoy lejos de casa, pero en compañía de mi C que fue quien me animó a recibir (otra vez) el año nuevo viajando. Ya compré mis flores amarillas y mi ruda para atraer la buena vibra y espantar la mala...¡si mi madre me viera! A que me excomulga por supersti "sonsa", jajajajaja, pero así me divierto. Más tarde, bajamos a la Plaza de Armas a ver que hay y en dónde nos podemos perder. Esta ciudad no sólo es acogedora , sino que está cargada de historia y harta naturaleza.
Mil besos a todos, todos y difruten de este momento, porque es único e irrepetible...como cada día de la vida.

¡FELIZ AÑO NUEVO 2011!!!!

28 dic. 2010

Cuando China Toon encontró a Harry

Me gustaría tener para contar una historia al estilo “When Harry met Sally” ,  orgasmo fingido de por medio, a lo Meg Ryan , ya que el título de este post puede inducir a pensar algo calenturiento, pero a menos que me haya vuelto zoofílica ( que no está en mis planes, por el momento), no pasa nada, ya que Harry es un perro bulldog. Ya va. Antes de pasar a explicar quién es el mencionado can, debo aclarar que esto de vivir en un mundo tan globalizado como el de hoy resultó más que interesante. Digamos que ya no hay secretos bien guardados  o verdades ocultas que las redes sociales no divulguen o revelen. Para los bobos hay mucha tinta, claro está, pero no me refiero a la manía que tenemos de publicarlo todo en el Facebook (FBK), del tipo : “Se me rompió la uña, buuuu” ( A mí que mier…) o “Ser tu esposa es mi mayor orgullo, bebito” (que sí lo escriben, eh? )Aunque Tú y Yo estemos de acuerdo en que hay que ser bien poca cosa, para llenar tu muro con tremendas sandeces, pero cada cual con su tema, a lo que me refiero es a la fantasía que puede despertar en algunos el tener una herramienta tan poderosa como el Internet, de la cual puedes obtener todo y nada a la vez, pues encuentras las historias más increíbles, las afirmaciones menos sustentables pero hechas con total seriedad y con el correcto uso de las palabras, de forma tal que estamos dispuestos a tragarnos todo el bocado. Así de tarada es nuestra sed de saber. Al igual que encuentras “letras” también vas a encontrar fotos , las más alucinantes imágenes tomadas muchas veces por un total y completo desconocido y repetidas por todas partes, sin permisos o créditos. Pues, bien, hace poco, a esta China , con sus treintitantos años a cuestas y todos sus diplomados en la escuela de la vida, cierto caballero a quien consideraba su amigo le vio la cara de Pavarotti y la hizo sentir como Candy Blanca. La más tonta. Uuuuuuuuh
Esta historia, que por el alto contenido imaginario  bien podría equivaler al WikiLeaks  de nuestra amistad, empieza con otra historia contada por mi Narrador de cuentos moderno. Una en donde mi querido amigo hacía un viaje de encuentro consigo mismo, de esos que ves en las películas, en donde el protagonista, en frente del mar, cambia su perspectiva de la vida porque, ¡Oh, maravilla! Tiene la suerte de conocer a un enviado del Señor, un seguidor  de Bambarén y su libro “El Delfín”, un "maestro" que dejó fama y fortuna para vivir de la naturaleza. Entonces, este señor, en medio de fogatas, vino y una excelente conversación (no olvidar las canciones de Juan Luis Guerra, porque el hombre también tiene un delicado gusto musical. Sensible a morir), acompañados de una guitarra, le enseña los secretos zen del buen vivir…y a correr tabla, muérete. Mente sana en cuerpo sano, además de los tips básicos para cambiar tu vida, para hacerla linda y que no te preocupe ni bañarte. Transformado en poco más que una versión local de Paulo Coelho y el Dalai Lama, mi buen amigo regresó a Lima Limón a contarme su historia y colgó en su FBK las fotos del encantador perrito del buen hombre este, émulo del Sai Baba. ¿Baba dije? Babas las mías que me tragué el cuento. 
Porque sí, además se largó con una historia del perro. Para que veas que su mentor era taaaan profundo, que el perro tenía pedigrí y hasta amigos.  Fotos del perro de espaldas, de frente, revolcado, corriendo y de los amigos de frente, de perfil, de costado…y cuentos van, cuentos vienen. Ahí estaba Yo, la gran cojuda, haciendo comentarios al perro. Guau, guau! Pero como siempre digo, las mentiras tienen patas cortas. Resultó que una amiga que tengo en FBK y que no es amiga suya, comentó las fotos de otro tipo que no conozco y salieron pues, sus comentarios en el muro. Ver las “fotografías de mi amigo “  o mejor dicho “su silueta contra el sol pescando “ (porque no se ve su cara)y volando en un paracaídas ( porque "también" es un as de los deportes de aventura y tampoco veo su cara, pero él sí que vio la mía)  no hizo más que picar mi curiosidad por saber si todo lo que hasta ahora sabía de él era mentira. Es decir, quise confirmar lo que a gritos me decían todas sus conversaciones y sus múltiples monólogos. Porque sí, cada que hablábamos era una suerte de “Yo hice esto, y aquello, y yo, yo, yo,yo,yo”  y la tonta escuchando. Bueno, el caso es que no fue difícil encontrar en la web la forma de desbaratar esta y muchas de sus historias. La del perro fue la más simple de todas. Ahí es donde conocí  Harry, que así se llama el perro y no Patán como él, imagino que recordando al dibujo animado de nuestra infancia, lo había rebautizado. Las fotos reales son del 2008 y las historias del Narrador de cuentos “ocurrieron” este último verano. Todo lo encontré en esta página. Rico el perrito ¿cierto? http://harrybulldog.wordpress.com/2008/08/11/un-bulldog-en-la-playa/
 Y allí me di cuenta que en realidad no sé quién es él y tampoco es tan importante. No siento rabia, es más. Sigo siendo amiga de ese fantasma salido de su imaginación, que válgame Dios, es tan fértil que no merece mi lástima, pero tampoco mi admiración. Sigo siendo amiga de algo que no existe, porque el dueño de esos cuentos para mí, es un completo extraño y aunque ya me ha pasado la furia, ni ganas tengo de hablarle porque no hay parte de las cosas que me tenga para decir que no vaya a cuestionar luego de esto. Al principio me sentí amarga conmigo misma, pero la verdad es que en mi cabeza nunca entró la idea de tener que lidiar con un mentiroso compulsivo que se acerca a los 40. A mí vienes y me hablas de libros, de viajes, de las cosas de la vida y no tendría por qué dudar de ti. Claro, tal vez el afecto ciega más de lo debido, pero me parece normal que a la gente adulta le ocurran cosas singulares. No caí en cuenta que a cualquier edad uno puede desear llenar y hasta cambiar una vida ordinaria por otra en la cual todos te admiren. Que hay mucha gente que no desea su propia vida, pero no sabe cómo escapar, cómo dejar de ser Juan Pérez (con el perdón de Juanito, por tomar su santo nombre en vano) y volverse un Jack Sparrow o un James Bond. Gente que quiere correr olas con algo más que la tabla de planchar y su embotada imaginación, o que quiere aventarse en paracaídas y volar por los aires sin meterse un troncho. Lo cual es muy fácil si tienes un poquín de coraje o de huevos. Pero claro, el problema está cuando realmente dejas de ser tú y te pierdes en la maraña de tu propia fantasía.  Mentiras, las decimos todos y esta es paradójicamente, la mayor de las verdades, pero eso no es pretexto para olvidar lo que somos y subestimar nuestro valor. Después de todo, más que conocer a Harry, me hubiera gustado conocer de verdad a la persona detrás de la historia, detrás de su máscara veneciana y tener para contarte, no el orgasmo de Sally (que también es más falso que beso de suegra), pero sí , por ejemplo las cosas que uno aprende de los amigos, las huevadas y las estupideces que  se dicen en medio de una conversación en la que ya crees que te vuelves íntimo. Me hubiera gustado conocer al Narrador de cuentos, pero de sus propios cuentos y no de unos robados de la red. Como dicen los sabios (se me ha pegado la filosofía Lama, jeje), de barro estamos hechos y a veces, también, las personas desean reinventarse.

26 dic. 2010

Un recuerdo de Navidad...a 364 días de la próxima

Ah!! La Navidad! A veces me pongo a pensar en porqué las personas esperamos siempre “la ocasión” para decirnos lo mucho que nos queremos y desearnos bienestar, amor y paz y todas esas cosas, sinceras o no, que se acostumbran decir, escribir y regalar por ahí. Se me ocurre echarle la culpa al mundo tan acelerado, globalizado, jodido y endemoniado en que vivimos ahora. Ese mundo en donde todos somos como el conejo apurado del reloj de Alicia. Siempre pensando en que llegamos tarde. Y de repente me parece que no es tanto así, porque desde que tengo uso de razón (lo sé, lo del “uso” es cuestionable) recuerdo que la situación era así, con menos revoluciones quizá y más bajos decibeles, quien sabe, pero siempre esperando “el día “para decirnos todo lo que callamos los 364 días restantes.  Estamos totalmente programados. ¡Y luego la ciencia ficción me plantea que las máquinas un día serán como los humanos! En verdad, se me ocurre que no es tan malo expandir un poco el corazón, especialmente cuando lleva años sanforizado, pero a ver, a quién así no más como que en marzo o abril , se le va a dar por decir “mamá te quiero, eres importante para mí y te deseo feliz navidad y próspero año nuevo” ¿no, verdad? Pero pedir una disculpa justo después de que la mandaste con tus actitudes a que se vaya a bañar, pero “in mente” derechito a la mierda, cuenta. Y no, no es que hoy me haya despertado toda moralizadora y con ganas de hacerte creer que de chiquita sacaba diploma en conducta y mi mamá me peinaba con raya al medio, pero ¿sabes? Se me ocurre que he sido muy injusta con algunas personas que no lo merecen y con otras que sí, claro, porqué no, pero me jode un poco pensar en ello justo en estas épocas…¿lo ves? También Yo estoy programada ¡Acabáramos!
El caso es que no es malo tener un pretexto para decir lo que sientes, lo que piensas, para perdonar, para reír, para cantar, para beber y beber y beber , como los peces en el río (y si quieres también , que te suene la pandereta, jeje) pero ya estuvo bueno. A ver si desde ahora, empezando por casa, me corrijo y procedo a intentar ser mejor persona y olvidarme de relojes y calendarios, fechas emblemáticas, chocolatadas y regalos, y me preocupo más por el hoy y el ahora. Como me decían de chiquita cuando no me daba la gana de hacer la tarea los viernes ( ¿alguien es tan monse y hace tareas los viernes?) “no dejes para mañana…” y claro, luego venía el arrepentimiento y el apuro cada domingo a las doce después de la misa♫♪ . Con vals incluido, pero ese es otro rollo.


Y algo que también hacemos en Navidad, y que es lo único capaz de tumbarse mis ánimos, aunque Yo no me dejo (pero cuesta) es la nostalgia por las personas que ya no están. Un truco que tengo para espantar la tristeza que esto me trae es pensar en las cosas chéveres que viví con ellas. Una persona que nunca lograré olvidar, especialmente en estas fechas, es a mi abuela materna. Ella vivía la mitad del año en la sierra, venía a nuestra casa en la quincena de diciembre y se regresaba en julio, exactamente para la fiesta de la Virgen del Carmen, como fiel devota. Era todo un acontecimiento la llegada de la abuelita. Nosotros, sus nietos (recontra convenidos) contábamos los días pensando en las cosas ricas que ella traería. Nada de muñecas, nada de carritos o pelotas. Combo, jama, richi. Traducción : bizcochos y pan serrano, semitas, rosquitas, manjar blanco, máchica (una harina que se tuesta y se come con azúcar), ñuña (un menestra que se revienta en aceite y se come mejor que maní) , cancha, jamones y cuy frito. La abuela se daba el trabajo de viajar en uno de esos carros viejos( modelo coche bomba), que antes eran los únicos que entraban a ese lado de la sierra, por donde el diablo perdió el poncho, cargada de esas cosas para cada familia de sus hijos. Nuestra casa siempre era el punto de reunión en torno a la abuelita. Y nadie acá tuvo la delicadeza de enseñarnos a decirle mamá o mamama o mamita, lo cual hubiera sido muy bonito porque a lo mejor nos hubiera acercado más a esta mujer extraordinaria, prudente y sabia. Yo sí pienso hacerlo con mis hijos, es decir, cuando los tenga (la fábrica se encuentra en etapa de producción, te cuento).

Mi abuela no tuvo una vida fácil. Es más, a veces he pensado que se escapó de alguno de esos libros donde la protagonista es una mujer valiente y osada. De pequeña, su mamá la abandonó y la dejó con su papá y un hermanito pequeño. Sea por el despecho o sepa Dios por qué más, su papá le hizo prometer que por nada del mundo se irían a vivir con su mamá, bajo amenaza de que si él moría, vendría del más allá a jalarle los pies por desobediente. Esto la marcó demasiado y en muchos sentidos. Cuando su papá murió, ella cumplió su promesa y deambuló de tía en tía, hasta que estuvo en edad de vivir sola, pues su hermano también murió pequeño. A veces, la acogían con cariño, otras como la oportunidad de hacerse de una empleada, porque es bien sabido que la gente, y aún más la familia, abusa del que está solo. Pero supongo que las penas que ella vivió le sirvieron para fortalecer su carácter, mientras que la necesidad de habitar un mundo distinto, estimuló su imaginación y ayudó a no dejar de lado su nobleza, esa que siempre demostraba cuando se trataba de ayudar a propios y extraños, sin pedir nada a cambio. Así que la abuela, lejos de ser una mujer amargada, por estos y otros golpes de la vida, era más bien alegre y gustaba de contarnos historias de todo tipo. Mis favoritas, las que más recuerdo, eran los cuentos clásicos que ella se sabía de manera muy diferente. Claro, tenía en su haber muchísimos cuentos de aparecidos y almas en pena, en las cuáles ella se había enfrentado tete a tete con un ser del más allá para que no anden espantando a sus hijos, pero esas no las contaba en vísperas de Navidad . En las historias pre navideñas de mi abuela, las protagonistas siempre hacían algo imprevisto o le sucedían cosas después del “…y vivieron felices por siempre”.


Yo no me supe la versión de librería de la Cenicienta hasta que aprendí a leer. Mi abuela nos contó una en donde la heroína era una joven llamada “Marquita Cenicienta” y su vida no se limitaba a la zapatilla de cristal , sino que luego de casarse con el príncipe, vivía muchas más aventuras. Por supuesto, las hermanastras siempre eran malas (como unas primas suyas) y la hija amaba a su padre y lo perdonaba, pero no había una mamá en la historia. Decía que esos cuentos los aprendió de una viejita que había sido la mujer de un cura español, de quien ella a su vez los aprendió porque en sus tiempos (de la viejita y el cura), las mujeres solamente bordaban, cocinaban y criaban hijos. Mi propia abuela sabía lo elemental como para valerse en la vida, pero nada más. Por supuesto, también nos contaba la historia del Niño Jesús, en las últimas noches frías de Lima. Prendía una velita y se ponía a rezar ante el Nacimiento, con mis hermanos y Yo de compañía, esperando que nos contara lo que hicieron los Reyes Magos y cómo es que la Sagrada Familia huyó para Egipto.
Ella era muy entusiasta con eso de armar el pesebre y es en parte por ella que sigo armándolo cada año e incluso, lo hago en donde me lo pidan. Decía que quien “viste el nacimiento, se va al cielo con zapatos y todo”. Presiento que me faltan unos 1’899,232 nacimientos para conseguir mi indulgencia. Un poco difícil de lograr en esta encarnación, creo. De cualquier manera, el recuerdo de la abuela me acompaña por estos días, aunque para serte sincera, no me deja ningún día del año. Y no porque hayamos sido las mejores amigas. A mí me faltó aprender a tratarla más y mejor. No tuve paciencia con su ancianidad, con el “Abre la puerta. Cierra la puerta. Tengo frío. Tengo calor. Llévame al baño. Abre la ventana. Cierra la ventana…”no acepté que estaba en otra etapa de la vida en donde no podía contar más historias sin cansarse, sin olvidar, porque el Parkinson la agotaba. Aunque no es justificación, Yo era muy joven para comprender que si bien Ella nunca fue especialmente cariñosa con sus nietas, su amor lo traducía de otra manera: haciendo sombreros de rafia para regalarnos o colchas de lana de oveja , que hasta ahora nos protegen del perrísimo frío. O como cuando no nos atracaba ni una sola maña, ni un solo engreimiento y se pasaba de largo ante los berrinches, como si una fuera la hija del vidriero, (ósea totalmente transparente), para dejar que solita te calmaras y volvieras a ser Tú.


Siempre he creído que cuando una persona muy querida muere y la tratamos mal, el remordimiento nos acompaña toda la vida, de tal forma que empezamos a idealizarla, a ver solamente el lado bueno que , cuando vivos, no supimos apreciar. Entonces, somos capaces de ponerle hasta el mismo nombre de la persona ausente, a nuestros hijos, y nos damos golpes de pecho totalmente inútiles a la menor provocación o asomo de recuerdo. He pensado que Yo no quería mucho a mi abuela, porque no la recuerdo de modo sufrido. Pero descubro que tengo más de ella en mí que de mi abuelo, por quien Yo dejaba todo para escucharle, también, contar historias. Creo que no sólo llevo su nombre, si no su marca. Ese deseo enorme de cambiarlo todo a mi gusto y medida, de contar historias para hacerme la existencia más llevadera, de compartirlo todo con los míos como si este fuera el último día de mi vida, o también, esa rebeldía ante las cosas que me parecen injustas. Mis abuelos eran primos hermanos, así que por esas cosas de la sociedad y los prejuicios, nunca se casaron. De haberlo hecho, hay que reconocerlo, no hubieran durado mucho juntos, porque eran las dos caras de la moneda. Mi abuela era una mujer muy disciplinada y responsable, pero mi abuelo era jaranero y mujeriego, cosa que ella no aguantó a la primera y lo despachó en medio de una lluvia de piedras. Seguramente fue su primer amor, del tipo de los cuentos, pero no el gran amor de su vida como sus otras hijas (de una segunda unión) decían, porque ese lugar siempre lo ocupamos su familia.
En Navidad, Yo la siento más cerca, por todas estas cosas que te cuento. Ella siempre está aquí, conmigo, con nosotras, mis demás hermanas y Yo. En el carácter justo de Eli, en la sensibilidad y belleza de Melissa y en el espíritu emprendedor de Yani, por ejemplo. Así, creo que tal vez, cuando estemos en familia, quien sabe con mis futuras sobrinas e hijas, y ya que buena gente como ella no soy, pues no me va a quedar otra que contarles las aventuras que una vez ella nos contaba. Espero hacer honor a "su toque", como cada nieta.
Hoy quiero empezar la aventura de mi abuela, quien con su ejemplo (que vale más que las palabras) me hizo entender que lo más importante es no dejarse vencer por la adversidad y que, si quiero, siempre puedo hacer que la realidad también haga magia. Que lo más importante en la vida, en Navidad, no es lo que tengas para comer, para regalar o para adornar tu casa, sino lo que tienes para compartir, pero especialmente el tener “con quien”. Que no se necesita un día en el año para ser bueno, pero que si podemos hacer un alto para estar juntos, pues bienvenido sea. Que hubo una vez un niño, hijo de un carpintero, tan pobre como seguramente ella lo fue de pequeña, que vino al mundo y cambió la historia, con enseñanzas de perdón y amor hacia los demás, algo que no es difícil de practicar si dejamos de razonar ante todo y nos dejamos llevar por nuestros buenos instintos. Eso y mucho más me dejó como legado y aunque algunas veces no me sale tan bien el tema este, o me dejo llevar por la compulsión de comprar y comprar de una manera tan estúpida, ella anda por ahí dándome las lecciones y me trae en one a tierra firme, como cuando le hacía los berrinches…Y mejor cierro con los recuerdos aquí, de una vez, antes de que se me suba más el azúcar, y porque parece que todavía puedo lavarme los ojos de adentro hacia afuera, pero de la purita evocación, eso sí.






14 dic. 2010

Adeste Fideles

Mi amiga Rocío, de cuyo blog Casa Haus soy fiel seguidora, me dió el pretexto ideal para darle y darle a la Navidad :) Hoy hay fiesta en su "casa" y no he querido faltar. La idea es mostrar nuestras casas adornadas en estas fechas. Para mi, decorar es poner el ambiente. Quien diga que la Navidad es de los niños se equivoca. O tal vez le falte agregar que es "de los niños grandes" también. Aunque sean fechas de mucha nostalgia para mi (me hacen falta mis amigas de la vida, las inolvidables chocolatadas con chismes de por medio, los intercambios de regalos...) espero nunca hacer de lado el entusiasmo, seguir mi código genético navideño y mientras Dios me de aliento, reventar y reventar de dicha al escuchar mis villancicos...aunque más de un Grinch por ahí quiera que me meta el disco por ya saben donde, pero nunca me lo diga...y Yo me aprovecho, jeje...sin más preámbulo: esta es mi deco navideña...cha-cháaaaaan!!


Aquél arbolito...este sí es de los clásicos, en rojo y dorado. No guardo mucha uniformidad en los adornos porque me gusta que se note que cada año, le agrego algo nuevo. Algo que espero continúen mis hijos...si acaso no se vuelven  "virtuales " estas cosas.

Papá Noel y Mamá Noela (con su estrella, eso sí !), creación
de mi querida amiga Yaninne Perdicci.

En las columnas, cómo no!

Nacimiento characato (regalito de Piero!), junto a la foto de nuestro suicidio religioso

Estos son de mis favoritos: Papá Noel y sus renos, también hechos
por Yaninne

Este colgante es un recuerdo que trajo mamá Peluche 
cuando fue a Gringolandia. Mi preferido, también.

El Nacimiento es lo más importante para mi. Mi orgullo y mi afán
de cada año. Cuando lo armo, pienso en mi abuela y en esas
noches que pasamos rezando al Niño y contando cuentos...

Detalle del Nacimiento (o pesebre, como lo conocen en otras partes).
Le puse un fondo que compré por ahí y le pegué la estrella de metal
con silicona.

Otro detalle. Mi pastora llevando a sus ovejitas.

Acercamiento a las ovejitas cruzando el río. Me encantan con sus
caras de inocentes.
Y finalmente (porque creo que la estoy haciendo larga), otra vez Papá Noel.
Este es un regalo de bodas que me hizo Yanine. Le prendes su velita y queda
bien cha cha chá.

Un abrazo a Rocío y para todas las bloggers que participan en esta fiesta. Ya me paso a echarles un ojal. Pero antes, las dejo con una musiquita, para poner el ambiente. La gran Enya y la melodía que da título a mi post de Fiesta en Casa Haus!

9 dic. 2010

Post Navideño II: Martha Milagros

Érase una vez, el año pasado, en medio de una conversación de amigos de chamba,  que surgió la idea de ir a algún lugar de la ciudad, donde hay personas menos favorecidas que nosotros y compartir algo en Navidad. Al principio, el tema iba por la típica chocolatada con panetón, pero con el paso de los días se nos sumaron más personas a la causa y nos pusimos ambiciosos. Y es que, buscando a quien ayudar, conocimos el Pronoei  “Mis primeros pasos”. Pronoei son las siglas de Programa No Escolarizado de Educación Inicial, a cargo del Ministerio de Educación  y dirigido a niños de 3 a 5 años que viven en zonas marginales o de extrema pobreza. Bajo un enfoque intercultural, un Pronoei, busca rescatar el conocimiento y la valoración de las creencias de cada comunidad, el comportamiento, las prácticas culturales de crianza  y los valores. Los hay en todo el país, como en este asentamiento humano con nombre que suena a heroína de tv novelas : Martha Milagros, donde la arena está por todos lados, en un lugar tan alto que de noche puedes ver la ciudad llena de luces artificiales que parecen una prolongación del cielo estrellado y hasta sientes que lo puedes tocar.
Si bien, el Ministerio les provee del lugar y de la maestra, así como ciertos materiales para que puedan estudiar, todo lo demás corre por cuenta de la comunidad, que es la llamada a ponerse las pilas y procurar el bien de estos niños, ya que el Pronoei, aunque tiene valor oficial, no es  estrictamente una escuela. Pues bien, a veces, cada cual está tan inmerso en sus propias cosas que la indiferencia acaba por acompañarte a todas partes. Digamos que lo que encontramos, en Martha Milagros  fue una casita venida a menos, con las paredes de triplay desgastadas, sin color, con unas llantas de auto  por todo juego, en medio del arenal, con rejas despintadas y sin vida. Totalmente dejada a la buena de Dios y a los esfuerzos de la maestra Esther, que hacía lo que podía para mantener el optimismo y que los niños sigan yendo a clases. 
Entonces, pusimos manos a la obra y la transformamos (como puedes ver en la foto). No fue fácil. Hubo que “tirar lampa”, embarrarse de pintura, levantarse temprano y trabajar en días feriados. Lo cual parecerá imposible si ves nuestros cuerpos decadentes o las pancitas cheleras de los muchachos , pero no te dejes guiar por las apariencias. Todo salió mejor de lo que pensamos. No sólo pudimos resanar el aula de los niños sino, que además nivelamos el suelo, armamos un caminito  y colocamos columpios y una cerca para que estuvieran más seguros y para abarcar otra aula que estaba en desuso. Lo que hizo que las autoridades ya no cerraran "Mis primeros pasos"(sentenciado por falta de apoyo de los pobladores), sino más bien dieran el visto bueno para utilizar la nueva aula y recibir más niños. Todo gracias al buen corazón de las personas que nos ayudaron. A veces no tengo mucha fe en el mundo pero cuando veo que desinteresadamente las personas se ayudan, aún sin conocerse, como que siento que hasta Yo puedo llegar a ser mejor y eso es mucho decir.
El día central, digámoslo así, aparecimos con regalos, Carito y su show de Navidad (con una minifalda que dejó a más de un chibolo confundido :P), Papá Noel, Ben 10 y hartos globos y música. Volvimos a ser como niños, bailamos, cantamos y nos sentimos bien navideños. No faltó el chocolate y el panetón , por supuesto. También se desató una mini batalla campal entre la chibolada por subirse a los columpios y ahí probé que no tengo dotes de madre porque queriendo persuadir, toda cariñosa Yo, a un niñito de que plantarse en lo alto de la resbaladera y no moverse de allí estaba mal, lo hice llorar…y salí disparada, antes de que me tire dedo. Ahí que se maten entre ellos…pero no, la cosa salió bien chévere y hubo tanta alegría que nos quedaron enormes ganas de volver.


Y así, este año, volvimos a Martha Milagros, no con chocolatada porque ya hace calor ( y porque casi se nos quemaron un par de niños el año pasado), sino con otras cosas más fresquitas y nuevo show. El objetivo fue mejorarles el baño, implementar unos juegos didácticos (porque no tienen casi nada)y colocar cemento en por lo menos uno de los patios.  Conmovedor para mi fue ver que, a falta de jueguetes, han hecho una cocinita (de mentiritas) con unas cajitas de cartón dibujadas. Me recordó el ingenio que Yo le ponía a crearme mis jueguetes. Solita me implemetaba el depa completito, jajaja. Un cepillo de lavar ropa era el teléfono inalámbrico , solamente que Yo hacía todo esto por exceso de creatividad y no por que lo necesitara. Imposible evitar un nudito en mi garganta.
Todos quisiéramos que en un futuro cercano, el Pronoei sea de material noble, pero eso va a tomar un poco más de tiempo y quién sabe si tendremos la ayuda, el empuje y las ganas. No me olvido que hasta el corazón más cálido le puede llegar el invierno, pero tampoco que hay algo que se llama esperanza (Oh, aquí puedo insertar la canción de Diego Torres...pero la odio...maaalaaaa). Martha Milagros no es una zona urbana todavía, no hay agua potable, ni calles asfaltadas, ni parques, tampoco desagüe, así que  nos tocaría trabajar mucho. Planes hay y con voluntad, creo que podemos. Sé que la Navidad no es llegar una vez por año a un lugar y dar obsequios. Lo sé muy bien. No se trata de ser gentiles solamente en esas fechas sino más bien, reconocer que no somos perfectos, ni tan buenos como a veces nos creemos, e intentar mejorar. He visto muchas personas ser indiferentes a nuestro proyecto. Algunos prometieron lo que no estaban dispuestos a dar y otros, simplemente pasaron de largo. Pero no los juzgo mal. Cada uno sabe lo que puede dar y da lo que tiene, pero lo escencial es que nos ha quedado en el corazón como una astillita a todos los que pusimos en marcha esto. Un sentimiento de que podemos hacer más y que si nos ponemos las pilas, pues también podemos hacer mucho bien.
Será que me enseñaron que en esta vida, todo va y viene. El dinero, por ejemplo, si bien es básico para vivir, creo que es de naturaleza "circulante", al igual que la felicidad. Hay que dejarlos "fluir" y que se lleven lo mejor de nosotros para que retornen, recargados y mejorados. Guardar pan para mayo, sí, eso es importante, pero también lo es compartir y realmente "dar". Mi abuela decía que en una familia :"Hasta un grano de cancha se parte por la mitad y se comparte. No se come solo". Yo creo fielmente (tal vez con cierta ingenuidad) que todos somos eso:  "familia" y de modo que lo que uno hace por un "hermano", es solo el inicio de una cadena para el bien común. Ir a Martha Milagros y conocer "Mis primeros pasos" no es que haya cambiado mi vida, pero sí me ha hecho sentir mucha tristeza, emoción, fe, esperanza  al ver tantos niños con ilusiones, que te abrazan y te dicen que te quieren porque se dan cuenta que has venido para hacer algo bueno, aunque no entiendan muy bien qué. 
Llevarles un show musical nos ha parecido el mejor método para procurar alegría, pensando un poco que la alegría genera felicidad y la felicidad, motivación. Un niño con motivaciones va a procurar volcar su felicidad  y traducirla en metas, en proyectos, en bienestar para los demás. No digo que sólo por esta única vez, pero me hace feliz pensar que les puede quedar el recuerdo, algo que les haga sonreír. No importa si nunca saben nuestros nombres, importa cómo es que se sienten. 
Comparto esto contigo, no para que pienses que soy buena. Con sinceridad, estoy bien lejos de serlo. Yo, una persona tan egoísta, vanidosa, rencorosa y orgullosa , siento enorme verguenza de no poder ser más desprendida con mis cosas, con mis defectos, por ocuparme tanto de mis problemas, que no son nada comparados con las penurias que estas personas tienen que pasar para poder tener las cosas básicas, como agua o luz, que a mí me sobran. Pero se me ocurrió que tal vez "Mis primeros pasos" te pueda servir de inspiración. Eso que buscamos desesperadamente en los blogs de moda o simplemente en cualquier rincón de la web. Que Yo busco. Hoy quiero traducirlo en otra cosa, en algo que pueda hacerte sentir que la belleza de verdad perdura en tus acciones. No es necesario que lo hagas en Navidad, es más, no DEBES, sino que lo importante es que lo intentes todo el año, toda tu vida através del compartir. Deja ir tu buena suerte,tu bendición o como sea que le llames. Con toda seguridad, retornará a ti, aunque no sé decirte la forma, pero ¿quién te asegura que no va a volver, al menos con una sonrisa agradecida? La niña de esta foto, me abrazó y me dió un beso. Se llama Maité y es todo lo que sé de ella, además que estudia en el Pronoei. No la conozco, no sé quiénes son sus padres,  ni exactamente por donde vive, pero te aseguro que en ese momento y hasta hoy, no me pareció necesario para quererla de corazón.

29 nov. 2010

Confesiones de una cana

Ayayay, no es que me esté quejando pero nadie me quiere. Ayer, China Toon, en medio de esa maraña de pelos que se le forma en cada lavada, me arrancó si piedad. Sin pena, la muy desgraciada. Todo para que nadie sepa que es una farsante. Aquí entre nos, tienes que saber que cuando sus amigas le dicen “¡Que oscurito tu cabeeeelloooo! No tienes canas” Ella sonríe más misteriosa que la Mona Lisa y no dice esta boca es mía. Se hace la tercia, porque tiene, tieeeeneee y no sólo soy Yo, arrancada y triste, la única que en esa cabeza habita. Quedan mis hermanas, ocultas entre unas cosas que se dicen rizos (¡faltaba más!), camufladas, pero ahí están, listas para vengarme.
Digo Yo, ¿Acaso no soy parte de la cabellera? ¿Qué cosa le hago a esta para que me arranque? Tal vez no armonizo con el color de su vanidad. Tal vez, soy minoría en medio de tanta pelambre de color café. Tal vez sea la rebelde, la que se opone a seguir a la manada, pero ella debería saber (¡so ignorante!) que en otros tiempos era símbolo de madurez y sabiduría, y hasta chic se me consideraba. Cosa que no podemos decir de su persona, ¡Já! Tanto que dice que le gustaría vivir en la época de los Luises de Francia, que no se haga la sueca y recuerde que las pelucas eran de pelo blanco , bla-a-anco. Y que me perdonen sus contados blogleyentes (Saludos a Armando que se animó a ponerse como seguidor. Segurito que de puro buen cristiano, porque Yo, paso) pero esta mujer es de las que asocian canas con vejez, a mi modesto entender. ¿Qué le pasa? Si todos sabemos que hace rato es base 3 y ¿qué con eso? ¿No que no le importa? Ahora, es cierto, que no combino con ese tono de piel tipo bocadito chino y toda blanquita como soy, requiero de cuidados especiales, pero no hay que ser injustos. Aparezco a cualquier edad, porque me gusto como soy y me siento cómoda en su cabeza, así que el rechazo me ofende…también podría salir más abajito, pero con esta onda de seguirle la línea al bikini , y más que ya se viene el verano, estoy condenada y segurito me podan. No me conviene mucho, mientras tenga donde crecer, al menos.
Pero vamos, Ella tampoco es que tenga la culpa de lo que le han metido en la cabeza. A pesar de que en lugar de avanzar con la lectura de sus geniales libros, que comprara en una reciente feria, esos que tienen las puntas dobladas en lugar de señaladores (y eso que tiene un cajón lleno de señaladores y¡ hasta los roba! Sííííí. Que te cuente su hermana), se le ha dado por leer esas revistas de modas , dizque para seguir las tendencias. ¡Tendencias , mis narices! Lo que aprende es a acomplejarse porque no pasa del metro sesenta (ni llega, la retaca), no tiene la cintura de Shakira (¡Ilusa!), ni las tetas de Carmen Electra (no comments). Paga porque le recuerden que no es perfecta. Me pongo blanca de risa. En su lugar no le prestaría tanta importancia a sus “defectos”, teniendo en cuenta que los comparte con chorrocientos millones de mujeres que andan por todo el mundo. La muy…no se da cuenta que eso precisamente la hace normal… aquí entre nos, es un poco corcha (me da penita), debe pensar que es la única que compra productos para combatir la celulitis y que a J Lo solamente le cuida el poto su marido.
Últimamente anda obsesionada con el cabello de Kiera Knightley, ¿será por eso que me arrancó? Pensará que la Kiera no tiene canas porque está chibola. Lo que no recuerda es que todas sus primas y hasta su señorita hermana tienen canas desde que tenía un año de edad, así que está fregada porque el tema conmigo es herencia. Me conozco a todas las mujeres de la familia Toon desde chiquitas. Claro, las muy herejes se hacen las que no, pero todas sabemos que sí. Los hombres nos llevan con orgullo. Saben que la alternativa (hereditaria también) es ser unos calvos felices, así que caballero no más.
Con esos antecedentes, quisiera saber si insiste con eso de que mejor hubiera sido nacer varón. A ver si le dura la gracia y desciende del rascacielos de su vanidad y desde la montaña de su orgullo, ahora que descubra que NO ES la heredera absoluta de los genes de la abuela materna No - Toon. Una dama de señora. Qué digna, qué linda ella con su cabello negrito hasta bien viejecita y que cuando llegué para quedarme, nada, ni se inmutó y bueno, a cambio a mí tampoco me dio la gana de invadirla. Santa señora. Nunca me tiñó como lo hacen las descreídas de las nietas. ¡Qué manera de apestar la del amonio ese que les echan en los salones! Rubio-cenizo-cobre-metálico-rojizo ¿Ese es un color decente? Bueno, China Toon ya no abusa de esas cosas hace tiempo, tampoco quiero hablar mal. No, no, no. Hace un año, debido a los mitos inculcados por su mamacita (otra que le da a la pintada como una bendita) decidió volver a su color natural y así andaba, toda marroneada, media castañuela (castaña) y era feliz…gringuita se sentía, la muy alienada. Lo que no sabe es que de marrones, luego nos ponemos rubias y de rubias, a blancas…¿A qué? ¿Ya no le parece a la doña? Qué se aguante y aprenda a quererse como es, que ya rompieron el molde.

Lejanos están los tiempos en que ella quería ser como la Tongolele. Se andaba decorando el mechón, la bandida. Un día, no sé de dónde sacó la idea, se quiso platinar el pelo y se aplicó una de esas oxigendas de no sé cuántos volúmenes. Para su buena suerte, solamente se le pusieron castañas las sienes y el cerquillo, porque de lo contrario iba a quedar más parecida a un Siberian Husky que a la legendaria Yolanda Montez. Así con esta chica. Si se tomara las cosas con calma, ten por seguro que apareceríamos con gradualidad. Que tampoco somos invasoras, te advierto. Pero digamos que a ella le gusta estresarse por huevadas. Que si el jefe esto, que si Máximo aquello, que si Alex lo otro, que si no le responden los correos (todo lo ve correo, tiene espíritu de funcionaria pública), que si la inmortalidad del cangrejo y los huevos del gallo. Todo la estresa. De una vez que entienda que esta vida que Dios le dió es única y cada día, irrepetible. Un higadito es. No toma en cuenta que tengo un eterno flirt con las alteraciones hormonales provocadas por sus atarantados estados emocionales. Por lo tanto, cualquier pataleta, disgusto o presión que le provoque estrés, es luz para mis ojos. Más bien para sus canas.

Para que vean que toda esta confesión es en buena onda (igualito le dicen a las fashion bloggers y luego las hacen trizas, no queda ni trapo para limpiarte las lunas del auto), juro que puedo permitir que de cuando en vez (o de vez en cuando, carajo, así hablo Yo) me tiña, pero sin amonio, naturalito no más. Nada de salir con la chuchumequería de nuevo de querer ponerse las mechas como pelo de choclo, que eso maltrata. Como miembro activo de la Comunidad del Cabello Sano, se lo prohíbo y hasta de rodillas se lo pedía pero no tengo con qué. Que ni es bueno tratar de ser como Kierita porque cada cual es como es (antes de querer ser como otro, asegúrate de que ese no quiera ser como Tú, sopenca) así que tampoco hay que darse por menos, ¿eh? Cana Power, he dicho.

24 nov. 2010

El anillo único

No se trata del anillo para atarlos a todos y llevarlos a las tinieblas. Aunque muchos me podrán decir que , por el contrario, surte el mismo efecto. Se trata de los anillos del "casorio".  Y sí es único por que no pretendo tener otro de estos en la vida. No sería lo mismo ( y sé que Tú me entiendes ;P ). Sucedió un día como hoy, 24 de noviembre, hace 3 años. Bueno, por la noche, exactamente. Acordes de la Misa Criolla de Chabuca Granda (peruanísimos hasta la médula, mi C y Yo) , vestido de novia ,o disfráz como a veces le llamo, velo y tiara de hilos de plata...el que se supone es el día más importante en la vida de una novia, de tan importante que es, me puso tan nerviosa que no recuerdo los pormenores. Vamos! un poco, se me salió de las manos, porque intentaba ser lo más sencillo del mundo, pero acabó siendo un acontecimiento más social de lo que pensamos. Puestos en el camino, lo que nos quedó es no arrugar y llevarlo todo hasta el final. Suena muy dramático, pero...casi me pasa lo que a Carrie en "Sex and the city 1", jejeje...pero mi Mr. Big ( o Mr. C) no será millonario, pero es bien fiel al castigo...está enamorado, pues!  XD y nos soplamos todo el lío como buenos patriotas que somos, como niños que sí comen sus verduras y que sí se sacan puras A y caritas felices en el Kinder...¡Nos casamos! Aunque , el casamiento de adeveritas lo tuvimos una semana antes. Más íntimo, más true love, pocas personas, un loco que nos tomaba fotos y nos daba un discurso de paporreta (¿Qué era? ¿maestro de ceremonias del Registro Civil?¿Mil oficios?)  y me hacía matar de la risa. Por su culpa mis ojos chinos, ni salen en las fotos. Un par de rayas  y nada más. Pero me acuerdo todito.
Podría escribir muchas cosas sobre estos tres años ( y los versos más tristes esta noche!, jaja) aunque mi querido esposo (espeso) no se pasea mucho por este blog. Creo que me deja "mi espacio" en todo sentido y eso me gusta de alguna manera extraña. Quisiera decir, por ejemplo, que escogimos dos tonos de metal para nuestros anillos porque simbolizan nuestras diferencias y nuestras cosas en común y blá-blá-blá...pero sería una mentira. Los escogimos porque teníamos que tener un par de estos y nos parecieron bonitos y sencillos, como los detalles que acompañan nuestras vidas. También, me gustaría decir que la fecha coincide con nuestro primer beso y esas cosas que atesoran los novios normalitos que no somos,pero...la verdad es que la fecha la escogió Ana Luisa en un estudio profundísimo de la energía numérica y de la conjunción de planetas...una vaina que hasta hoy no comprendo, pero que agradezco un montón porque coincidía con nuestras vacaciones.
Podría decir muchas cosas más acerca de lo que significó ese día, pero no se me ocurre más que esta : con altas y bajas, con días grises y llenos de sol, con mis defectos y tus manías de por medio, con esas cosas tontas que a veces te digo y de las que luego me arrepiento, con tus regaños y mis engreimientos, con las bromas que me gastas y que me sacan de quicio, pero me hacen reír, con mis zapatos de gata loca y tus lentes de nerd...tal cual fue, lo haría todo exactamente igual, aunque luego no lo recuerde. Y con ese estado amnésico, llegar a viejos ¿porqué no? Love U.

18 nov. 2010

Post Navideño I : ¡ A mi con Papá Noel !

Yo no creo en Papá Noel ¡Ah, sí! Es en serio. Por esas cosas geográficas y bien mundanas de esta vida, porque, dime Tú quién le mandó a mi papá a casarse con una pariente lejana y dar continuidad a ese Macondo familiar que se inició hace como un siglo (sí,con cola de cerdo incluida) con el lío de los tatarabuelos y ese “todos contra todos” que hay en el árbol genealógico bien achorado, que cada vez que queremos explicarlo, por Dios que mata neuronas a nuestros pobres interlocutores. Por esas cosas digo, que hicieron que tanto mi familia materna como la paterna sean del rico Norte (exactamente, de La Libertad, mira Tú, qué bonito eso de nacer en un lugar con semejante nombre), que tuvieran las mismas creencias, las mismas costumbres y hasta los mismos recuerdos y que de pasadita, nos redujeron de un pajazo (así de rápido) las probabilidades de ser recibidos por otros parientes en algún punto más exótico que nuestra ciudad capital (en calidad de paracaidistas,off course, sino ¿cuál sería la gracia?) , con lo cual nos bloquearon la intención de diversificar tradiciones. Por eso mismo, vengo haciendo en este post , mi declaración de fe o no fe. Ahí no hay dilema.
Una vez, le pregunté a mi hermana porqué nuestros papás nunca nos metieron el cuento de Papá Noel. Ella me respondió : “Aiiiiiccccccccchhhh!!! Porque en la Sierra no hay Papá Noel, pueeeeeeees!!!!” dicho esto con cara de ¿qué le pasa a esta monga? Así de simple zanjó la cuestión. Y la verdad, no es que no “crea” en Papá Noel, sino que a mí no me enseñaron que era él quien traía los regalos. Conmigo nunca fue lo de “Si no tomas la sopa, Papá Noel no te va a traer nada esta Navidad, ¿ah?” Conmigo empleaban otros métodos de chantaje. Lo cual me lleva a pensar que en recursos paternales existen ciertos clichés que nunca, pero nunca pasaran de moda, como el típico:“Toma una cucharita por tu mamá, otra por tu papá…etc”. Clásicos, que le dicen. En fin, desde que tengo uso de razón (que la uso, aunque no parece) iba con mi mamá y mi hermana a escoger mi regalito, el mismo que luego era envuelto y guardado hasta la Nochebuena para ser puesto a los pies de mi cama y que solamente podía abrir hasta pasada las doce, ósea la mañana del 25, porqué a ver qué niño sí aguanta despierto más allá de la medianoche, dime Tú. Te juro que Yo tenía la misma expectativa por el regalo conocido que cualquiera, pero no con la ansiedad aumentada de querer toparme al viejito del costal y a pesar de esto, lo amo . Historias acerca de los descreídos estos que intentaron esperarle y que jamás llegaron a verle, salvo escuchar entre sueños el tintineo de sus campanas, me sé muchas. Como la de C. A quien sus papás engañaron con la historia de Papá Noel y que para sorprenderlo in fraganti se turnaba con su hermano casi gemelo (se llevan un año, pero todos los confunden…por poco, hasta Yo que soy cegatona) y claro, estuvieron a punto de descubrir que quien estaba en el balcón, tirado en el suelo era uno de sus hermanos mayores, que tuvo que aguantar la respiración para no matar la leyenda. El pobre C. nunca llegó a ver nada porque se durmió antes que su casi gemelo y este le presumió por años que él sí llegó a verlo y hasta le dio la mano antes de salir volando en su trineo. Panudo y palero.

Tengo que explicar que de donde son mis papás la tradición navideña es mucho más rica y ceremonial. Allí no hay pinos, por lo tanto, no hay árbol para poner regalos, lo cual explica porqué en casa no hubo nunca uno hasta que mi hermana y Yo tuvimos edad para comprarlo. Luego, tampoco hay Papá Noel ya que, como sabemos, es una tradición foránea y cuando ellos eran niños, las costumbres limeñas no llegaban con facilidad al interior del país. Allá lo que se estila es hacer una especie de posada. Las niñas se entrenan para hacer de pastoras. Aprenden canciones y bailan para adorar al niño. Ser pastora tiene una importancia social. Es como "ser alguien" solo que la cosa viene con mística. Ese es el momento más esperado del año. Con vestido nuevo, todas van a las casas en donde sus dueños visten el nacimiento (o pesebre) para cantar y de acuerdo a lo que me contaba mi mamá, terminaban en la de una señora que tenía un pesebre estilo pueblo, con escenas de la vida diaria y que ocupaba todo el largo de la sala. Luego, hacían un compartir con pan, bizcochos y chocolate. Por supuesto, habían regalos. De modo que puedes ver que allá se la pasaban tan bien como acá o hasta mejor.
Mi mamá ha sido mil veces pastora cuando niña, la muy figuretti, y tal vez por eso Yo, para no ser menos, le atraqué muchas veces para ser el ángel del pesebre en la Parroquia. ¿Qué te crees? Primero fue China Toon y despuéeeees los ángeles de Victoria’s Secret XD. Mis alitas  fueron hechas por mamá Peluche, de cartón forrado con papel metálico dorado. Alas de ángel mariposón , en todo el sentido de la palabra y sí, porque mi mamá tomó el molde de las alas de mariposa que le prestó una amiga y tuvo seguro una confusión celestial con el tema, porque parece que se olvidó de que hay alas y alas, ¿no? Pero como ahí nadie podía decir que vio o no vio un ángel, ¡zás! Me zampó las alas con puntas hacia arriba. El tema nos duró hasta los 9 años, porque a los 10 algo rojo que no era precisamente Papá Noel, hizo su aparición intempestiva. Llegó la pubertad y se acabó el rollo. Ángel caído.
Pero volviendo al tema de Papá Noel, como explicaba, no creo en la manera en que tradicionalmente se enseña a creer y sin embargo, creo. Siempre quise enviarle cartas y esas cosas. Y acá empiezo a creer que desde pequeña tuve una predisposición patológica para creerle las mentiras a otros...¡Vaya!¡Bueno!... Incluso, llegué a escribir una carta y me mandé tremendo floro para impactarlo y que me trajera regalos, a pesar que Yo sabía que no existía el mencionado señor. ¿Te imaginas lo que habrá sido? Seguramente , más o menos así:

Querido Papá Noel (con cuidada caligrafía, no sea que por burra no me traiga nada)
Desde mi más remota infancia (aquí fallé porque tenía 7 años ¿qué tan remota podía ser?) he anhelado que vengas a visitarme (léase que “anhelado” era una de las palabras difíciles que había aprendido a escribir, para impactar, ya sabes), pero no a traerme regalos, ni esas cosas, ( Sí, claro…puro floro) sino a que traigas la Navidad a mi casa (en esa época, ya sabía que las festividades se escriben con mayúsculas, pero de pura copiona, porque lo plagié de un encarte de la tienda Oeschle) y a mi familia. Si por ahí viste que he tomado mi sopa a pesar de que es una porquería (la cuota de sinceridad), que he perdonado la vida a mi hermana porque no me presta sus aretes (¿es pecado querer ser hija única?), que ya liberé a mis chanchitos de tierra de mis cajitas de fósforos (derechito a su funeral) y que ya no digo malas palabras (sospechosamente, un mes antes de la Navidad, me volvía más fina que Lady Di)¿Me podrías traer una muñeca? No muy cara (siempre tuve conciencia social) para que te alcance la plata para comprarle algo (“algo”, léase como cualquier huevada) a los otros niños, pero eso sí, que no tengan mis primas las pesadas con las que me compara mi mamá, porque las odio. Y también quiero paz en el mundo (me salió la Miss que llevo dentro. Saluda con la manito) Gracias, Papá Noel. Un besito.

China Tuncita

Porque de verdad Yo sí le tengo fe y aunque nunca envié mi carta, por razones obvias, creo que más allá del cuento comercial de la Coca Cola, es genial que haya existido alguna vez una persona que se preocupara por las necesidades de los demás. Esa sola persona, Papá Noel o San Nicolás, sirve de inspiración a muchos hoy en día. Una vez, en mi obsesión por probarme que de alguna manera existía, encontré una respuesta en “La familia que nadie quería” libro de Helen Doss, que cuenta la historia de un pastor y su esposa que adoptaron 12 niños huérfanos en diferentes tiempos. Los peques preguntaban por Santa Claus (su equivalente gringo) y como ya estaban bien grandazos para seguir pensando que los chanchos vuelan (o los renos, en este caso) se dieron la explicación más lógica que encontré : Santa Claus es el espíritu de la generosidad que al entrar en ti te hace actuar como un Santa Claus. Tal vez Yo no crea que existe el viejito este, pero eso no impide que lo tenga por cada rincón de mi casa. Tú me visitas en diciembre y lo vas a encontrar hasta en el baño: en una toallita al menos ¿qué pensabas? Tampoco es que lo plante al pobre en una funda de la tapa del wáter para que de pronto tenga todo ese panorama tan “nude”  de mi derriére. Hay que tener respeto por las canas del pobre viejo, digo Yo.
Más bien, lo tengo representado por cada rincón en una Navidad imposible, de copos y muñecos de nieve en pleno inicio del verano, de pinos de mentiritas, ya que los únicos que encuentras por acá son los de adorno. Y acaso sea mi Navidad,  aquella de los regalos que toda la gente critica, pero ¿sabes? No puedo sustraerme a su embrujo, a esa cara bonachona del gordito que me hace pensar ,un poco triste y un poco aliviada, que hay al menos una época en el año en que la gente se esfuerza por ser buena. Sí, debería ser siempre pero somos humanos y cual máquinas, por ahí que nos programamos para ciertas épocas del año, para ciertos momentos, y al menos tenemos eso. No sé, las cosas se vuelven tan comerciales en estas fechas, el tráfico tan imposible y por ahí que entre una carajeada o ptmadreada, te puedes detener a pensar que estos íconos de estación pueden tener un lado "b" que en el fondo percibes, que puedes sentir tuyo. Al cabo, se trata del único día del año en que todo se detiene, menos tu corazón. ¿A mi con Papá Noel? Dale, con todo y renos, pues.

8 nov. 2010

Tras la tempestad...¡libros!

Este año, en vez de dedicarme unicamente a las celebraciones de Crioween (que acá celebramos el Día de la Canción Criolla y de puro alienados el Halloween, y ya no me da vergüenza :P) aquel fin de semana, luego de mi declaración catártica acerca del estado de mi genio (del mal) y para acabar de conjurar el cruce planetario decidí visitar, la 31 Feria del Libro Ricardo Palma que volvió al Parque Central de Miraflores, dejando atrás los líos del ahora ex - alcalde de este distrito quien la desterró de “sus dominios” y nunca entendí bien porqué. El caso es que volvió y fueron 150 mil personas quienes la visitaron en la casi semana y media que duró, entre ellas, esta seudo oriental que aprovechando el día de sol , el cual últimamente nos es tan esquivo, sin bolso, sin nada que me estorbe, muy cómoda en zapatitos chatos (reducida a la mínima expresión), y acompañada de mi querido esposo, partimos o casi volamos, hacia allá. Looking for Paradise ♪ ohoh-oh-oh♫ 


Cada año, la Feria del Libro no solamente pone a la venta lo más selecto de la Literatura Mundial, sino que ofrece actividades culturales muy interesantes: lectura de libros, presentaciones, conversatorios, etc. En la que es considerada la feria de libros de mayor antigüedad en nuestro país. Este año además, la estrella fue nuestro recién estrenado Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa y como se esperaba sus libros fueron los más vendidos. Y para que veas que ser un Nobel ya es hablar de otro level, los libros viejitos de Don Mario, las primeras ediciones de sus obras, fueron las que alcanzaron precios que no hubiera imaginado. Pregunté por “Conversaciones en la catedral”, en uno de los stands que vendía libros de segunda (que también los hay) y me dijeron que costaba 270 soles, cuarta edición. La misma obra, reeditada en la actualidad, me la podían vender a 85 soles. Pero la que ha batido record de records es “La ciudad y los perros” que alcanzó la friolera de 2,000 soles, primera edición. A propósito, de sólo pensar que la leí en mi época de escolar y la tuve conmigo deambulando del baño a mi habitación, de mi habitación al baño (Sí, leo en el baño ¡No sabes qué placer!) Y que yo, con honradez escrupulosa devolví a su dueño, quien más tarde la revendió en paquete junto con otros libros más (no quiero averiguar de quién y de qué, segurito me muero) para comprarse figuritas del álbum del mundial o de cualquier otra pavada, me doy de cabezazos. No sólo porque soy incapaz de deshacerme de un libro y ponerlo en venta, sino de pura codiciosa, para qué te digo que no. Meada culpa.
Llegando no más al parque Central, te reciben las flores que es algo que nunca me cansaré de alabarle a la naturaleza. Las flores y sus colores imposibles, se alzan en medio de cada porción de jardín y de inmediato pienso en lienzos, pinturas y pinceles. A cada paso, puedo ver también los gatos que se han vuelto inquilinos del parque. Hay de pintitas marrones y negras, unos plomos, un blanco atigrado. Me miran, me dicen “miau” y me barren de pies a cabeza con su mirada felina, pero no se les mueven ni los bigotes a estos michos. Yo también les digo “miau” pero uno bien articulado, con entonación, algo que siempre los desconcierta y los obliga a mirarme. Parece que piensan que es imposible que esa mujer de ojos achinados, con su cara de plato, casi tan enana como ellos y sin cola que le pisen( sin confirmar, jeje) conozca el idioma michino, entonces, me vuelven a barrer y se van de largo. Dicen, que si antes los gallinazos eran los animales que más abundaban en Lima, pues hoy en día son los gatos. Cuídate, Mickey. De mis cavilaciones me saca la vista de la Feria y sus como callecitas que han hecho para que quepan los stands. Calles con nombres bizarros como "Motor del Deseo", y otros que ya ni recuerdo porque la emoción de ver y sentir los libros me llena toda. MVLL, nos recibe en technicolor, multiplicado por las diferentes editoriales que le rinden culto. 

Mi tarjeta de débito me pica en el bolsillo. Me lanzo a ver unas ofertas y encuentro mi primer libro a 10 soles “La Kahina” siempre Yo buscando historias acerca de mujeres valientes, tal vez para que ellas me den valor. Historia de una líder bere-bere y casi una leyenda. Espera en cola a ser leído. Luego me topé con “Salón de Belleza” de Mario Bellatín, esa costó alguito más, pero valió la pena. Hace como 10 años que deseaba leerla, nunca esperé tanto por un libro, pero me fue muy difícil de encontrar, sin embargo, al fin lo tengo y ya lo devoré pues es bastante corto. Se trata de un relato crudo y al mismo tiempo tierno. No sé, algo tiene que no te asquea a pesar que habla de la muerte como último refugio para una penosa enfermedad: el SIDA. El peluquero que convierte su salón de belleza en un moridero es un personaje inolvidable. Un libro como para recomendar.
Otro libro genial que encontré es el publicado por la Universidad Católica "Tras una lengua de papel", de Carlos Garatea. Un estudio de la evolución de la Lengua Española en el Perú, que me pareció interesante, especialmente a mí que soy una terrorista total del idioma de Cervantes y aún con todo, me encanta su riqueza y sus diferentes formas. Claro, Yo me tomo tooooodas las licencias habidas y por haber para hablar y para escribir, de esas que te harían desear ser sordo y ciego, creo Yo, pero no es por mal, sino por purita experimentación. En contrapartida, no tiendo a escribir con “patitas de araña” tal vez porque no pertenezco a la “generación del pulgar”, y soy muy maniática de la ortografía (aunque a veces me vaya “del orto”, como dicen "ashá en la Argentina") es que no me imagino lo que hubiera sido de mi de nacer en este siglo. Soy an old fashion girl, confirmado.

En cooperación con mi adorado compramos, de Hugo Neira “Las Independencias, doce ensayos” que habla sobre los procesos independistas, los caudillos, la cultura, la identidad de nuestros países latinoamericanos, etc. Totalmente recomendable para entender nuestros orígenes y tal vez detectar nuestras debilidades y fortalezas. Espera su turno para ser leído y Yo también espero que no me quede corto lo poquito que ya queda del 2010 (¿Se respira Navidad? Casi…) para darle vuelta. Lo que no esperaba encontrar es una recopilación de “Caín y Abel” los escritos de humor de Rafo León que publicara allá por el año 87 en la revista No, que venía acompañando al semanario político . Es la historia de unos gemelos, uno subte y otro ganso que no pueden ser más opuestos entre sí. Fue muy emocionante poder comprarla, casi como encontrarte con parte de tu niñez ya que yo leía esto en la casa de mi tía M cuando era una chibola flaca y con cara de cuy . ¡Hasta las coleccionaba! (ya bueno, me las choreaba) identificadísima con Caín, aunque Yo no sabía lo que era ser subte, pero más porque ese personaje era un rebelde que no se vende al puto sistema alienado, jaja…algo así predicaba en sus líneas. Ya me puedes imaginar con mis púas en las orejas y mi ropa rota. Mi papá decía que me iba a regalar unas botas de pollero para que me las cuelgue como aretes, jaaaa!...esa onda no me duró nada, aunque sí el gusto por esas historias porque busqué la revista en todos los consultorios de los dentistas (para levantármelas, sí!) o lugares de reventa (para pagar por ellas y no ser mal vista por mis doctores) pero cuando menos lo esperé, allí estaban, en un libro, que sí pagué, por si aca.
Diferente de su hermano es Abel, que era como el hijito perfecto, el que toma toda su sopa y hace su tarea. Detestable, pero un mate de risa. Aunque claro, no sé si podría pegar en la actualidad algo así, porque hasta tenía su contexto político y social, como la China Tudela (otro personaje de Rafo) pero versión lorcha y misia. Para no matar gatos con la curiosidad insatisfecha (homenaje a los michos del parque K), puedes chequear este blog subte bien interesante donde encontré los artículos de Rafo León y claro, mucha info sobre la movida subte en nuestro país que pienso leer y que me parece más auténtica y real que los punkies o los emo, en mi opinión, esta última, llena de chibolos poseros (¿tú no eras así acaso, China Toon?¡No jotas!).
Aunque dicen que la feria no estuvo a la altura de lo esperado por cierto sector del público, comparto a medias esta opinión. Mucho Vargas Llosa (es nuestro primer Nobel ¿qué esperaban?), mucho stand y poco diseño, poco aire intelectual (!) dicen...Si bien creo que cada año debe ser mejor, claro está, le ha faltado el aire de otros años, ese que a uno lo motiva a sentarse y leer. Un ambiente más cómodo, pues, mejor estructurado. Pero el simple hecho de que vuelva al Parque Central es como cuando alguien muy querido vuelve de un largo viaje a su hogar, a su casa: siempre es bienvenido. Yo estoy feliz de que la Feria del Libro Ricardo Palma haya vuelto a Miraflores de manera tan exitosa (3'500,000 soles en ventas) y esta vez, espero, para quedarse.

29 oct. 2010

Una mujer alterada

Me parece que esta semana algún planeta debe estar mal alineado. O Marte se le ha puesto por delante a Venus y le ha dado la espalda a Mercurio en plena casa de Géminis, provocando una incómoda punteada de planetas, o Yo y otras mujeres de por aquí, andamos con los cachos cruzados de purito hormonales.  No es justo, no me encuentro en medio del SPM (Síndrome Pre Menstrual) y ya me pongo sensible porque a una tarada se le ocurre llamar por fono a gritonearme porque no entregué aquella documentación que NO estaba obligada a entregar. ¡Será mi mamá! ¡Vamos!. Totalmente transformada, casi de color verde (She Hulk) y fuera de mí, lo único que consiguió esta fulana es que se me cruce la China con el Toon y la mandé a freír jamones. Ajo, are…intentar hablar con el que no quiere escuchar es una tarea que me frustra hasta dejarme al borde del llanto. Para redondear el asunto y con broche de oro todavía, mi queridísimo jefe se ha estado portando como un enano moral. ¿Qué es un enano moral? Ese que le acompleja tanto la consciencia de su pequeñez que trata de desquitarse con el que está a su lado. Y no me hago la víctima tampoco, perooooo…¡que ganas de joder y buscar la sin razón! Fuimos de una cosa a, a la b, a la c y a la d, porque en todas, en todas, no me pudo encontrar  cola que pisar (la cola del problema, no la mía, que sí tengo pero él no se mete con ella) y como es bien Jalisco, ósea nunca pierde, dale con buscar y quitar el tiempo. Tal vez, Yo estaba de quítenme estas pajas por el asunto de la fulana documentaria. Tal vez, en otra ocasión, le hubiera seguido la cuerda y no le hubiera retrucado tanto, porque, en serio, bien pude meter el auricular a mi cajón y dejarlo hablar y hablar o usar la siempre útil “tengo una llamada en espera, dame cinco” y plaf! Como por la tarde, decir:  Qué penaaaa, se me colgó tu llamada, Chato”. Pero no, Justo esta semana, y aún no me explico por qué, surgió mi cabrona interior pero reloaded, esa de la que Elizabeth Hilts habla en su manual, pero más brava. Ya era hora, también. A veces se despierta o a veces se pone su coraza y se deja joder un poco. No sé si a ti te pasa, pero es una liberación, un gran desfogue cuando la cabrona sale, cuando le puedo decir en one, sus cuatro frescas a alguien que me colma la guantera, que me joroba la espalda, que me molesta  más que hilo dental talla S en el quetejedi . Y es que en la vida, vamos complaciendo a los demás, tratando de ser prudentes y educados, pero llegado un punto, nos sentimos tan abusados, tan maltratados que reaccionamos mal, a causa de  todo lo que vamos acumulando. Pero no, no es así como debiera funcionar. Y no es que Yo crea que debes mandar al carajo a todo el que no esté de acuerdo contigo, sino que tampoco la diplomacia es un chicle que lo vas a estirar hasta que ya no puedas más. No puedes ser Tú quien pase por encima de ti y eso haces cuando se lo permites a los demás.
Yo soy de una amabilidad muy sincera. Me encanta tratar a las personas como quisiera que me traten. Algo que me queda de la esmerada educación urbana que me dio mamá Peluche, y que al menos, no hice trizas en mi etapa de rebelde sin causa. Considero que las personas a mi alrededor son valiosísimas. Bueno, Madre Teresa no soy, tampoco y no es que todo lo vea pinky y feliz, pero creo que en la medida que cada ser humano es un mundo de ideas distintas de mi, pues tengo que respetar y aprender a convivir con ellos, me gusten o no. Tampoco me la voy a pasar dando bendiciones y repartiendo flores como si estuviéramos en Woodstock. De los setenta y el peace and love no conservo nada, salvo el año en que nací en mi acta de nacimiento y mi ya legendaria almohada de cuando era un bebé. Esto último me debería enviar derechito a un psicoanalista, pero es otro rollo y a estas alturas de mi vida (tremenda viejonaza, Yo) ya sería el colmo que no supiera lo que significa. Pero volvamos al punto, a la confluencia tendenciosa de los planetas, al efecto halloween que está haciendo que muchas mujeres a mi alrededor nos demos de cabezazos, nos comamos la manicure ¿Qué nos pasa? Porque hasta los choferes de taxi, que siempre terminan haciéndose mis amigos, los encontré hechos unos pichines, mientras Yo muda , calladita, reprimía a la cabrona interior para que no explote con violencia. Error. No a la represión. ¿Y qué puedo decir de los demás ejemplares del “sexo fuerte “que parecen haber perdido todo sentido de la consideración y el buen vivir para con su prójimo más cercano, que no he sido Yo precisamente? Sucumbieron al ataque planetario.

Mi querida amiga G, la muñeca manga, también tuvo un cruce de planetas que le ha permitido sacar a la cabrona a pasear. Algo dañada, sí, porque lo que le ha tocado pasar no es para andarse con chiquitas. Ella es muy estricta en su trabajo. Como consultora externa no solamente le toca resolver “n” problemas, sino dar instrucciones para que los usuarios del sistema (G es ingeniera) puedan resolverlos por ellos mismos. Que Yo sepa, usar el cerebro no mata, a menos que te guste conservarlo nuevecito, nuevecito. Pero vamos, ella trabaja con una manada de hombres y son muy pocos lo que NO se la quieren llevar fácil. Entonces, en medio del empeño de G por hacer que la cosa funcione y que los príncipes de Windsor que, en teoría deberían estar capacitados para usar sus cerebritos, chambeen y obtengan resultados, y que los niños ni quieren y ni les da la gana de poder, en medio de eso, digo, G se nos puso fuerte, entró al ruedo y cortó rabos, cachos y orejas. ¿Qué obtuvo? Que uno de estos tipejos le suelte “A ti te falta un hombre”. A ver, Einstein, define la ecuación:

Jefe que me ajusta las clavijas + me canta mis errores = exigente.
Jefa que me ajusta las clavijas + me canta mis errores = ¿le falta marido?

Como diría mi abuela: “¡Jesús mil veces!”, lo que hay que soplarse. Por supuesto, G es una chica que además de linda, es muy sensible aunque no lo aparente y esta frasecita la ofendió como le puede ofender a cualquier mujer la estupidez ajena y el machismo descontrolado y absurdo. Yo le digo que no debe hacer caso, que no debe dejar que le afecte lo que un hueveras como ese, que no pinta nada en su vida, le diga. Pero la entiendo. Es como que a mí, la fulana documentaria me dijera que mi marido no me tiene al día, aunque poco le faltó. Si le doy tiempo nos quedamos sin proveedor de transportes (allí trabaja la fulana esta) porque donde la encuentro, le chupo el ojo…okey, no tanto, tampoco así, pero hubiera ardido Troya, Roma, y Lima, Callao y Balnearios. ¿Por qué les da por llegar al terreno de las ofensas? Tal vez, porque donde ya no tienen argumentos, la ofensa viene al rescate de la sin razón. Increíble que en pleno siglo XXI todavía una mujer tenga que escuchar ese tipo de comentarios. ¿Cómo le hubiera parecido al tipejo ese, si G le dijera que él la tiene chiquita? Me perdonarás pero estoy indignada con el tema. Ser soltera, base tres, linda, trabajadora, económicamente solvente e inteligente no es para hacerte sentir que estás incompleta porque supuestamente ( y ya que nadie es el colchón de nadie) te falta “algo” si muestras carácter o  autoridad.
Siguiendo con la racha planetaria, pues para que veas porqué siento que algo está pasando en el ambiente, me ha sorprendido mi nivel de agresividad. En algunos casos me ha dado risa. Yo no sé porqué la gente pierde el barniz (sea porque es simplemente eso, una pincelada) , la educación, las maneras, pero ya me van sucediendo más de un par de incidentes en los medios de transporte (las combis y el taxi) que me han hecho pensar en si realmente la cabrona interior también se me está volteando, igualito que Marte con Venus. Me he peleado con dos cobradores y un chofer de combi,y otro de taxi. El primero me faltó el respeto porque no le quise pagar lo que a él le daba la gana de cobrarme. Pero es que me llegó que este me modifique la tarifa, de buenas a primeras, sólo porque tengo cara de zanahoria...rayada, porque eso es lo que finalmente encontró. Al otro cobrador lo mechamos todo el bus porque se nos cayó una viejita en una mala curva que hizo el chofer, y él, dale a echar la culpa a la venerable. ¿Dime si no es para empincharse? A los dos les cayó su chiquita. Sin embargo, el caso es que no me regocijo con la violencia, así sea por defender una causa justa (que siempre estaré dispuesta a luchar por la justicia, cual sailor scout), ya quiero que algo pase y que las cosas alrededor mío cambien. Deseo, de corazón que las vibras se tornen buenas y la gente ya  no ande con los nervios a flor de piel y permita que mi cabrona interior, ahora demasiado exteriorizada, salga pero no a dañar con su lengua viperina, sino que haga lo que tiene que hacer y sea respetada. Me he cansado de lo poco que le importa SU prójimo a MI prójimo. Ya quiero que sea Navidad, con todo y estrella de Belén. A ver si se acomodan los planetas.