
Por otro lado, también cuenta la historia del abuelo Al- Kharrat, un hakawatti de verdad ,y de cómo se dio inicio a su familia llena de mujeres de gran valor, como las de las historias que le contaba a Osama de niño. Sin querer, transmitió el gusto por contar historias, de manera tal ,que sin saberlo, su hijo Yihad y el propio Osama terminan siendo del alguna manera también hakawattis. Entre cuento y cuento, te vas enterando de otras hazañas que tienen que ver con la tradición y leyenda árabes. Vives muy de cerca la epopeya del príncipe Baybars, conocido como el Sultán Esclavo, sus amigos redimidos por el Islam: el valeroso Othman y la hermosísima Layla (una ex prostituta de gran valor, que no teme ir a la guerra y cuyos consejos propician siempre la victoria) y muchas otras historias que se entremezclan con genios o yinnis, criaturas infernales, brujas malvadas, sexo, guerreros valientes y alfombras mágicas, sin hacerte perder el interés. Todo contado como para que la historia no acabe nunca. Como para prolongar la vida de Farid, el padre de Osama. Exactamente como alguna vez hizo Scherezada para salvar su vida y la de todas las doncellas del Islam.
El instante final, en el hospital, cuando el padre de Osama ya no recupera el sentido, es mi favorito. Este se le acerca a contarle una historia, y así continuar llamándolo a la vida. Luego de años distanciados, luego de haber sido golpeados por la realidad y cuando casi parece que ya no cree en historias, alentado por su hermana Lina, Osama se anima a narrar la última y le dice: “Escucha”.
Abu Shady, el último hakawatti
Por último y para ver si te animas y la lees (si me conoces, te la presto con gusto) te dejo con la impresión, acerca del libro, de una de mis autoras favoritas, top, de tops : Amy Tang.
Así habló mi pata Amy: “Si te apasionan las historias de amor, lee El contador de historias. Si prefieres las aventuras, lee El contador de historias. Si lees para estar informado, lee El contador de historias. Si sólo lees clásicos, también disfrutarás con El contador de historias. Rabih Alameddine es nuestro contador de historias y muy pronto todo el mundo sabrá pronunciar su nombre”.
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