26 jul. 2010

Tic tac hace el reloj

Yo, de pequeña tenía algunas muñecas. Mis juegos con Ellas eran más del tipo representación teatral y no el de madre e hijas. Yo les hacía sus depas, les cosía su ropa, las disfrazaba, les hablaba cuando me sentía sola y siempre creí que esa manera de jugar (tan ingenua) podría ser una señal acerca de que no quería ser madre. Definitivamente, soy de las que creen que los hijos deben ser una decisión, un anhelo y jamás una imposición social o la compañía para tu vejez, como alguna vez le dijo su mamá a una amiga. Creo que si no los deseas o no sientes que puedes estar en ese camino, luego serán un gran obstáculo en tu vida y además los harás tremendamente infelices. La condición de mujer, de tener un útero, ovarios y ser potencialmente fértil no es suficiente razón. Tampoco lo es el mentadísimo hasta el cansancio, reloj biológico, que avanza implacable hacia la menopausia. Ser madre implica mucha responsabilidad y renuncias para las cuáles, pienso Yo, nunca se está bien preparada. Claro, no existe en las universidades la carrera de “Ciencias Mentales (porque es un GRAN ejercicio mental) de la Maternidad” o cursos para lograr ser “Especialista en leer las mentes de los hijos, sin tener que husmear en sus diarios”, o cosas así. Todo o casi todo, entiendo que te lo da la experiencia. Pero primero hace falta desear que Ellos vengan a ti y para eso, necesitas al menos creer que ya estas lista.
Nadie como la genial Maitena  para ilustrarme
A lo largo de la vida, existen tres preguntas de las cuáles ninguna mujer se puede librar. La primera es ¿CUÁNDO te casas? Y nadie me puede decir que alguien, familiar, amigo o conocido, jamás le hizo esa preguntita. Si es un familiar cercano, probablemente sea en buena onda, probablemente también, conozca a tu adorado tormento, a tu media naranja con quien llevas la de aaaaaaaaaaaños y bueno, es casi hasta lógica esa pregunta y tu respuesta sería un muy amable, pero no por eso menos incómodo: “Todavía no, pero lo estamos pensando”, pues a lo mejor ni siquiera te has planteado la posibilidad. Pero si quien pregunta es el primo de tu papá que vino para tu bautizo, comió, chupó, bailó y luego jamás lo volviste a ver, o la amiga chismosa del colegio de tu hermana quien definitivamente NO es tu amiga, y para mal de males en esa ocasión, Tú estás más sola que perro en Navidad, tu respuesta al-borde-de-un-ataque-de-nervios sería: “ NO TENNNGO NOVIO”, pero con connotaciones de vete a la mierda, camuflado por una sonrisa.

La segunda, llega cuando ya estás con pareja, casada o no, peor si estás cerca de la base 4, así seas la más feliz de las mortales, que las hay y a montones, te fregaste porque la pregunta sale con charla gratis acerca del funcionamiento de tu reloj biológico y el irremediable desgaste de su tic tac. Esta te la puede hacer cualquiera. Desde la señora que te vende la verdura en el mercadito (y que te conoce desde chiquita), tu ex peluquera (esa que te hizo un peinado a lo Farrah Fawcett , tan feo que, parecías más bien Elmer Fawcett), el inquilino de tu padre (el que te cae bien pero que no invitaste a tu boda), la vecina de enfrente, la de al lado, la del norte y la del sur, las amigas de tu vieja (solas o en mancha, montoneras las viejas estas), la señora que hace la limpieza en tu chamba, el vigilante, tus amigas del colegio (que no ves en años y que no te importa si viven o mueren, pero igual, preguntan), el Facebook entero, tu mamá, tu papá, tus suegros, tus hermanas… hasta tu jefe, mira pues : ¿CUANDO vas a tener un bebito?

Me hundo, soy su fan. Grande, Maitena!
La tercera está muy supeditada a la segunda y generalmente viene después que te animaste y tuviste tu engendro, cuando ya estás a punto mejorar tus horas de sueño, de recobrar la figura, y tus jeans de toda la vida hacen el esfuerzo del mundo para cerrar: ¿CUÁNDO tienes el otro?Digo, con las justas puedes con uno, por Diosssss!!!!!!!
¿Qué somos para merecer tanta presión? ¿Timbres?
 
Hace algún tiempo, en una de mis compulsivas compras en la Feria del Libro, me hice con uno de este título “¿Realmente quiero ser madre?”, cuyas autoras ya no recuerdo. El caso es que, preocupada porque mi reloj no hacía tictac cuando de bebitos me hablaban y más confundida que huevo en ceviche porque “algo” no funcionaba bien en mí, empecé a leerlo como recurso desesperado que me hiciera cambiar de opinión. No me podía explicar porqué los bebés y Yo no hacíamos click (tan fácil que parece, ¿no Tulita?), porqué no me emocionaba cuando me hablaban de eso, por qué en cambio, me siento tan vacía al intentar coordinar la idea de ser madre. Buscaba respuestas, pero la verdad este fue uno de los pocos libros que nunca terminé de leer. Era espantoso. Madres que odiaban a sus hijos, que sentían que sus vidas acabaron, que sus maridos huían espantados ante tanto desorden emocional, dejándolas atrapadas en la maraña de la maternidad, sin salida. Me terminé de asustar cuando visité a la mamá de mi Jupy ahijado, en su primer mes de nacido. La pobre estaba en plena depresión post parto, con unas ojeeeeraaaaas, cara nerviosa, con ganas de que la historia de la cigüeña fuera cierta para poder hacer su reclamo en el apartado postal francés y devolverlo por favor, porque esto “NO ES lo que Yo había pensado”.
El caso es que Yo creo que todo mis sentimientos anti bebés tienen que ver con el miedo. Miedo a no poder hacer las cosas bien. Un profundo, grande y sobrecogedor miedo a lo desconocido. Y es que no se trata de mis retos oficinescos. No. Esto no se soluciona con una fórmula escrita en Excel, tampoco con meterle más horas a la chamba…es responsabilidad, enseñar y aprender...pero también adapatarse al cambio. Saber cuándo decir que sí y ser firmes al decir que no. Es el futuro.
 Hoy, mi reloj ha pasado al taller de recomposiciones, decidido a funcionar de acuerdo a lo que me dicte mi corazón, no a lo que me pidan los demás. Definitivamente los sentimientos de C cuentan. No ayudan mucho, la verdad, aunque tiene menos temores que Yo y algunos bien diferentes, pero sé que le iría mejor que a mí, que ando arrastrando mi maxi bolso de dudas.
Debo decir que mi amiga Nita, mamá de Jupy ahijado ya está más tranquila y también entró al club de las preguntonas (“Ya debes tomar tu ácido fólico para cuando tengas tu bebito” me dice), con todo el cariño enorme que Ella siente por mí, claro y que a veces, creo no merecer. Las cosas ya han tomado su sano equilibrio. Jupy tiene horarios para todo, se comporta como un caballerito, no jode mucho. Y Yo me derrito por Él y no le tengo miedo, pero es porque NO es mi responsabilidad. Nita dice que las cosas se van dando poco a poco. Le dice eso a una impaciente como Yo, pero viniendo de la ex reina de la depresión post parto suena alentador. Ya es algo.
El sábado fui a una fiesta de bebé. De bebé humano, esta vez. La hermana de un muy buen amigo, enamorado de mi prima-hermana-tía-sobrina (mi familia debe ser de Macondo), va a ser mamá dentro de poquito. Fui porque les tengo gran cariño, a todos, pero también para calibrar un poco a mi reloj y su tic tac. Pensé que me iba a aburrir con eso de los juegos y los regalos , con los AAAAAAAAhhhhhh y OOOOOOOOOOhhhhhh cada vez que se abre algún regalo para la bebé, porque ya sabemos que será niña. Saqué a pasear un poco mi cinismo. Pero nada, este ni se asomó. Al contrario, me la pasé bien, me sentí contenta porque vi a los futuros padres muy felices, muy seguros, muy emocionados con la espera. Y me imagino que de eso también se trata: de contar con la familia y los amigos, de no estar solos. Especialmente hermoso fue cuando anunciaron el nombre de la bebé y su significado: Narumi , fortaleza y valentía. Dos cualidades que desean para su hija.
De esas espero Yo tener, para cuando mi relojito salga del taller. Por el momento, mi refugio son mis palabras, C y nuestra bendita soledad. Ah! y estas reflexiones de Maitena, que me encantan.Digo para equilibrar un poco la seriedad del asunto.







9 comentarios:

Anónimo dijo...

Rosi, ojala las personas tuvieramos bien claro que el matrimonio y mucho mas un hijo son grandes respondabilidades y que no es solo una moda, admiro a las personas que son felices y que defienden su felicidad a pesar de que esta no siempre este de acuerdo con los modelos convencionales o lo que nos exige la sociedad. UN beso enorme para Ti. (yesennie)

Tani dijo...

Rosy querida, te entiendo mejor de lo que crees. Imagínate: tengo 28 años, soltera y hasta sin novio, dedicada a mi desarrollo académico y profesional, sin planes de tener bebes pronto y segura de que para ser feliz no necesito a un hombre o al menos no es indispensable casarme.

Mis tías, mi madre, amigas me preguntan siempre si no tengo miedo de "quedarme", que debo "aprovechar" ahora que estoy joven y guapa para "conseguir" un buen partido, que a los 30 me saldrán los bebés enfermos... Bueno, todo lo que tus nos has dicho que no son más que prejuicios y modelos absurdos que hay para las mujeres en nuestra sociedad. Una pena que vivamos eso y que seamos juzgadas por llevar la vida que nosotras elegimos.

Muy bien expuesto y escrito todo, amiga linda

Besotos

Aracely Pardo dijo...

GRACIAS POR ESTE POST AMIGA, LO NECESITABA JAJJAJAA

China Toon dijo...

Yesi, Y Yo admiro a las personas que cómo Tú, corren riesgos y persiguen su felicidad! Besooo.
Tani linda! Pasé por tu blog, gracias por el meme (tan graciosa con tus título XD), lo tomo y lo hago. Promesa. Sí pues, esto de la presión por los "cuandos" es algo que nunca aceptaré, pero creo que nosotras somos mejores que esos tontos prejuicios y nada más nos toca seguir para adelante y ser felices a nuestro modo.Admiro mucho tu empuje y tu independecia. Vale! Gracias por tus lindos comentarios, acá y allá (LILDS)...
Ara!!!jejejeje pero si siempre me dices que quieres tener tu chinito por prescripción médica!!Linda, mi amiga...que te salga como el sobrino, pues!! Besosossosos

Lulux dijo...

Muy buen post!
Siempre he creído que la gente debe hacer lo que siente y sobre todo no dejarse influenciar por lo que otros dicen y vaya que es fuerte esas tres preguntas de " cuándo te casas, cuándo tienes el primer hijo y cuándo vas por el segundo" ...
Llevo tres años y medio de casada, sin hijos y al igual que tú nunca he sentido ese llamado de la naturaleza por tener un hijo y creo que la respuesta ha sido la misma que la tuya; miedo a no ser una buena madre, y voy más allá, me da miedo no poder darle todo lo que mi hijo/a merece o necesite sobre todo porque estoy a punto de rehacer mi carrera por segunda vez y pienso que un hijo me puede quitar algo de tiempo pero espero poder adaptarme y organizarme para que todo tenga su lugar.


Besitos
☺☺☺

China Toon dijo...

Lulux,querida! ¿Qué tales vacas?...ya nos llegará el momento de tomar una decisión y la que sea, estoy segura, va a contar con el apoyo de las personas que nos aman. Besos!!

Carmen dijo...

Querida Eve, siempre fuiste centrada en tus pensamientos y decisiones y cuando llegue el momento se q lo vas a saber afrontar como siempre,creo q cada paso q diste en la vida lo diste segura y firme lo mismo sera cuando tengas a tu bb,y para ser padres no se estudia sino como tu dices se aprende dia a dia y nunca por nunca se deja de aprender algo mas...si no mira a mi.... besotes inmensos

Princesa Nadie dijo...

Gracias por tu visita ,encontrarme
contigo ha sido un placer.
Un abrazo

Judit dijo...

Vaya, vaya, te encontré y leí cuando más lo necesitaba... Es asombroso como las casualidades de la vida te abren ventanas a otras realidades parecidas a la tuya. Un abrazo y grácias por verbalizar lo que a muchas nos sucede y no somos capaces de poner palabras.