9 dic 2010

Post Navideño II: Martha Milagros

Érase una vez, el año pasado, en medio de una conversación de amigos de chamba,  que surgió la idea de ir a algún lugar de la ciudad, donde hay personas menos favorecidas que nosotros y compartir algo en Navidad. Al principio, el tema iba por la típica chocolatada con panetón, pero con el paso de los días se nos sumaron más personas a la causa y nos pusimos ambiciosos. Y es que, buscando a quien ayudar, conocimos el Pronoei  “Mis primeros pasos”. Pronoei son las siglas de Programa No Escolarizado de Educación Inicial, a cargo del Ministerio de Educación  y dirigido a niños de 3 a 5 años que viven en zonas marginales o de extrema pobreza. Bajo un enfoque intercultural, un Pronoei, busca rescatar el conocimiento y la valoración de las creencias de cada comunidad, el comportamiento, las prácticas culturales de crianza  y los valores. Los hay en todo el país, como en este asentamiento humano con nombre que suena a heroína de tv novelas : Martha Milagros, donde la arena está por todos lados, en un lugar tan alto que de noche puedes ver la ciudad llena de luces artificiales que parecen una prolongación del cielo estrellado y hasta sientes que lo puedes tocar.
Si bien, el Ministerio les provee del lugar y de la maestra, así como ciertos materiales para que puedan estudiar, todo lo demás corre por cuenta de la comunidad, que es la llamada a ponerse las pilas y procurar el bien de estos niños, ya que el Pronoei, aunque tiene valor oficial, no es  estrictamente una escuela. Pues bien, a veces, cada cual está tan inmerso en sus propias cosas que la indiferencia acaba por acompañarte a todas partes. Digamos que lo que encontramos, en Martha Milagros  fue una casita venida a menos, con las paredes de triplay desgastadas, sin color, con unas llantas de auto  por todo juego, en medio del arenal, con rejas despintadas y sin vida. Totalmente dejada a la buena de Dios y a los esfuerzos de la maestra Esther, que hacía lo que podía para mantener el optimismo y que los niños sigan yendo a clases. 
Entonces, pusimos manos a la obra y la transformamos (como puedes ver en la foto). No fue fácil. Hubo que “tirar lampa”, embarrarse de pintura, levantarse temprano y trabajar en días feriados. Lo cual parecerá imposible si ves nuestros cuerpos decadentes o las pancitas cheleras de los muchachos , pero no te dejes guiar por las apariencias. Todo salió mejor de lo que pensamos. No sólo pudimos resanar el aula de los niños sino, que además nivelamos el suelo, armamos un caminito  y colocamos columpios y una cerca para que estuvieran más seguros y para abarcar otra aula que estaba en desuso. Lo que hizo que las autoridades ya no cerraran "Mis primeros pasos"(sentenciado por falta de apoyo de los pobladores), sino más bien dieran el visto bueno para utilizar la nueva aula y recibir más niños. Todo gracias al buen corazón de las personas que nos ayudaron. A veces no tengo mucha fe en el mundo pero cuando veo que desinteresadamente las personas se ayudan, aún sin conocerse, como que siento que hasta Yo puedo llegar a ser mejor y eso es mucho decir.
El día central, digámoslo así, aparecimos con regalos, Carito y su show de Navidad (con una minifalda que dejó a más de un chibolo confundido :P), Papá Noel, Ben 10 y hartos globos y música. Volvimos a ser como niños, bailamos, cantamos y nos sentimos bien navideños. No faltó el chocolate y el panetón , por supuesto. También se desató una mini batalla campal entre la chibolada por subirse a los columpios y ahí probé que no tengo dotes de madre porque queriendo persuadir, toda cariñosa Yo, a un niñito de que plantarse en lo alto de la resbaladera y no moverse de allí estaba mal, lo hice llorar…y salí disparada, antes de que me tire dedo. Ahí que se maten entre ellos…pero no, la cosa salió bien chévere y hubo tanta alegría que nos quedaron enormes ganas de volver.


Y así, este año, volvimos a Martha Milagros, no con chocolatada porque ya hace calor ( y porque casi se nos quemaron un par de niños el año pasado), sino con otras cosas más fresquitas y nuevo show. El objetivo fue mejorarles el baño, implementar unos juegos didácticos (porque no tienen casi nada)y colocar cemento en por lo menos uno de los patios.  Conmovedor para mi fue ver que, a falta de jueguetes, han hecho una cocinita (de mentiritas) con unas cajitas de cartón dibujadas. Me recordó el ingenio que Yo le ponía a crearme mis jueguetes. Solita me implemetaba el depa completito, jajaja. Un cepillo de lavar ropa era el teléfono inalámbrico , solamente que Yo hacía todo esto por exceso de creatividad y no por que lo necesitara. Imposible evitar un nudito en mi garganta.
Todos quisiéramos que en un futuro cercano, el Pronoei sea de material noble, pero eso va a tomar un poco más de tiempo y quién sabe si tendremos la ayuda, el empuje y las ganas. No me olvido que hasta el corazón más cálido le puede llegar el invierno, pero tampoco que hay algo que se llama esperanza (Oh, aquí puedo insertar la canción de Diego Torres...pero la odio...maaalaaaa). Martha Milagros no es una zona urbana todavía, no hay agua potable, ni calles asfaltadas, ni parques, tampoco desagüe, así que  nos tocaría trabajar mucho. Planes hay y con voluntad, creo que podemos. Sé que la Navidad no es llegar una vez por año a un lugar y dar obsequios. Lo sé muy bien. No se trata de ser gentiles solamente en esas fechas sino más bien, reconocer que no somos perfectos, ni tan buenos como a veces nos creemos, e intentar mejorar. He visto muchas personas ser indiferentes a nuestro proyecto. Algunos prometieron lo que no estaban dispuestos a dar y otros, simplemente pasaron de largo. Pero no los juzgo mal. Cada uno sabe lo que puede dar y da lo que tiene, pero lo escencial es que nos ha quedado en el corazón como una astillita a todos los que pusimos en marcha esto. Un sentimiento de que podemos hacer más y que si nos ponemos las pilas, pues también podemos hacer mucho bien.
Será que me enseñaron que en esta vida, todo va y viene. El dinero, por ejemplo, si bien es básico para vivir, creo que es de naturaleza "circulante", al igual que la felicidad. Hay que dejarlos "fluir" y que se lleven lo mejor de nosotros para que retornen, recargados y mejorados. Guardar pan para mayo, sí, eso es importante, pero también lo es compartir y realmente "dar". Mi abuela decía que en una familia :"Hasta un grano de cancha se parte por la mitad y se comparte. No se come solo". Yo creo fielmente (tal vez con cierta ingenuidad) que todos somos eso:  "familia" y de modo que lo que uno hace por un "hermano", es solo el inicio de una cadena para el bien común. Ir a Martha Milagros y conocer "Mis primeros pasos" no es que haya cambiado mi vida, pero sí me ha hecho sentir mucha tristeza, emoción, fe, esperanza  al ver tantos niños con ilusiones, que te abrazan y te dicen que te quieren porque se dan cuenta que has venido para hacer algo bueno, aunque no entiendan muy bien qué. 
Llevarles un show musical nos ha parecido el mejor método para procurar alegría, pensando un poco que la alegría genera felicidad y la felicidad, motivación. Un niño con motivaciones va a procurar volcar su felicidad  y traducirla en metas, en proyectos, en bienestar para los demás. No digo que sólo por esta única vez, pero me hace feliz pensar que les puede quedar el recuerdo, algo que les haga sonreír. No importa si nunca saben nuestros nombres, importa cómo es que se sienten. 
Comparto esto contigo, no para que pienses que soy buena. Con sinceridad, estoy bien lejos de serlo. Yo, una persona tan egoísta, vanidosa, rencorosa y orgullosa , siento enorme verguenza de no poder ser más desprendida con mis cosas, con mis defectos, por ocuparme tanto de mis problemas, que no son nada comparados con las penurias que estas personas tienen que pasar para poder tener las cosas básicas, como agua o luz, que a mí me sobran. Pero se me ocurrió que tal vez "Mis primeros pasos" te pueda servir de inspiración. Eso que buscamos desesperadamente en los blogs de moda o simplemente en cualquier rincón de la web. Que Yo busco. Hoy quiero traducirlo en otra cosa, en algo que pueda hacerte sentir que la belleza de verdad perdura en tus acciones. No es necesario que lo hagas en Navidad, es más, no DEBES, sino que lo importante es que lo intentes todo el año, toda tu vida através del compartir. Deja ir tu buena suerte,tu bendición o como sea que le llames. Con toda seguridad, retornará a ti, aunque no sé decirte la forma, pero ¿quién te asegura que no va a volver, al menos con una sonrisa agradecida? La niña de esta foto, me abrazó y me dió un beso. Se llama Maité y es todo lo que sé de ella, además que estudia en el Pronoei. No la conozco, no sé quiénes son sus padres,  ni exactamente por donde vive, pero te aseguro que en ese momento y hasta hoy, no me pareció necesario para quererla de corazón.

29 nov 2010

Confesiones de una cana

Ayayay, no es que me esté quejando pero nadie me quiere. Ayer, China Toon, en medio de esa maraña de pelos que se le forma en cada lavada, me arrancó si piedad. Sin pena, la muy desgraciada. Todo para que nadie sepa que es una farsante. Aquí entre nos, tienes que saber que cuando sus amigas le dicen “¡Que oscurito tu cabeeeelloooo! No tienes canas” Ella sonríe más misteriosa que la Mona Lisa y no dice esta boca es mía. Se hace la tercia, porque tiene, tieeeeneee y no sólo soy Yo, arrancada y triste, la única que en esa cabeza habita. Quedan mis hermanas, ocultas entre unas cosas que se dicen rizos (¡faltaba más!), camufladas, pero ahí están, listas para vengarme.
Digo Yo, ¿Acaso no soy parte de la cabellera? ¿Qué cosa le hago a esta para que me arranque? Tal vez no armonizo con el color de su vanidad. Tal vez, soy minoría en medio de tanta pelambre de color café. Tal vez sea la rebelde, la que se opone a seguir a la manada, pero ella debería saber (¡so ignorante!) que en otros tiempos era símbolo de madurez y sabiduría, y hasta chic se me consideraba. Cosa que no podemos decir de su persona, ¡Já! Tanto que dice que le gustaría vivir en la época de los Luises de Francia, que no se haga la sueca y recuerde que las pelucas eran de pelo blanco , bla-a-anco. Y que me perdonen sus contados blogleyentes (Saludos a Armando que se animó a ponerse como seguidor. Segurito que de puro buen cristiano, porque Yo, paso) pero esta mujer es de las que asocian canas con vejez, a mi modesto entender. ¿Qué le pasa? Si todos sabemos que hace rato es base 3 y ¿qué con eso? ¿No que no le importa? Ahora, es cierto, que no combino con ese tono de piel tipo bocadito chino y toda blanquita como soy, requiero de cuidados especiales, pero no hay que ser injustos. Aparezco a cualquier edad, porque me gusto como soy y me siento cómoda en su cabeza, así que el rechazo me ofende…también podría salir más abajito, pero con esta onda de seguirle la línea al bikini , y más que ya se viene el verano, estoy condenada y segurito me podan. No me conviene mucho, mientras tenga donde crecer, al menos.
Pero vamos, Ella tampoco es que tenga la culpa de lo que le han metido en la cabeza. A pesar de que en lugar de avanzar con la lectura de sus geniales libros, que comprara en una reciente feria, esos que tienen las puntas dobladas en lugar de señaladores (y eso que tiene un cajón lleno de señaladores y¡ hasta los roba! Sííííí. Que te cuente su hermana), se le ha dado por leer esas revistas de modas , dizque para seguir las tendencias. ¡Tendencias , mis narices! Lo que aprende es a acomplejarse porque no pasa del metro sesenta (ni llega, la retaca), no tiene la cintura de Shakira (¡Ilusa!), ni las tetas de Carmen Electra (no comments). Paga porque le recuerden que no es perfecta. Me pongo blanca de risa. En su lugar no le prestaría tanta importancia a sus “defectos”, teniendo en cuenta que los comparte con chorrocientos millones de mujeres que andan por todo el mundo. La muy…no se da cuenta que eso precisamente la hace normal… aquí entre nos, es un poco corcha (me da penita), debe pensar que es la única que compra productos para combatir la celulitis y que a J Lo solamente le cuida el poto su marido.
Últimamente anda obsesionada con el cabello de Kiera Knightley, ¿será por eso que me arrancó? Pensará que la Kiera no tiene canas porque está chibola. Lo que no recuerda es que todas sus primas y hasta su señorita hermana tienen canas desde que tenía un año de edad, así que está fregada porque el tema conmigo es herencia. Me conozco a todas las mujeres de la familia Toon desde chiquitas. Claro, las muy herejes se hacen las que no, pero todas sabemos que sí. Los hombres nos llevan con orgullo. Saben que la alternativa (hereditaria también) es ser unos calvos felices, así que caballero no más.
Con esos antecedentes, quisiera saber si insiste con eso de que mejor hubiera sido nacer varón. A ver si le dura la gracia y desciende del rascacielos de su vanidad y desde la montaña de su orgullo, ahora que descubra que NO ES la heredera absoluta de los genes de la abuela materna No - Toon. Una dama de señora. Qué digna, qué linda ella con su cabello negrito hasta bien viejecita y que cuando llegué para quedarme, nada, ni se inmutó y bueno, a cambio a mí tampoco me dio la gana de invadirla. Santa señora. Nunca me tiñó como lo hacen las descreídas de las nietas. ¡Qué manera de apestar la del amonio ese que les echan en los salones! Rubio-cenizo-cobre-metálico-rojizo ¿Ese es un color decente? Bueno, China Toon ya no abusa de esas cosas hace tiempo, tampoco quiero hablar mal. No, no, no. Hace un año, debido a los mitos inculcados por su mamacita (otra que le da a la pintada como una bendita) decidió volver a su color natural y así andaba, toda marroneada, media castañuela (castaña) y era feliz…gringuita se sentía, la muy alienada. Lo que no sabe es que de marrones, luego nos ponemos rubias y de rubias, a blancas…¿A qué? ¿Ya no le parece a la doña? Qué se aguante y aprenda a quererse como es, que ya rompieron el molde.

Lejanos están los tiempos en que ella quería ser como la Tongolele. Se andaba decorando el mechón, la bandida. Un día, no sé de dónde sacó la idea, se quiso platinar el pelo y se aplicó una de esas oxigendas de no sé cuántos volúmenes. Para su buena suerte, solamente se le pusieron castañas las sienes y el cerquillo, porque de lo contrario iba a quedar más parecida a un Siberian Husky que a la legendaria Yolanda Montez. Así con esta chica. Si se tomara las cosas con calma, ten por seguro que apareceríamos con gradualidad. Que tampoco somos invasoras, te advierto. Pero digamos que a ella le gusta estresarse por huevadas. Que si el jefe esto, que si Máximo aquello, que si Alex lo otro, que si no le responden los correos (todo lo ve correo, tiene espíritu de funcionaria pública), que si la inmortalidad del cangrejo y los huevos del gallo. Todo la estresa. De una vez que entienda que esta vida que Dios le dió es única y cada día, irrepetible. Un higadito es. No toma en cuenta que tengo un eterno flirt con las alteraciones hormonales provocadas por sus atarantados estados emocionales. Por lo tanto, cualquier pataleta, disgusto o presión que le provoque estrés, es luz para mis ojos. Más bien para sus canas.

Para que vean que toda esta confesión es en buena onda (igualito le dicen a las fashion bloggers y luego las hacen trizas, no queda ni trapo para limpiarte las lunas del auto), juro que puedo permitir que de cuando en vez (o de vez en cuando, carajo, así hablo Yo) me tiña, pero sin amonio, naturalito no más. Nada de salir con la chuchumequería de nuevo de querer ponerse las mechas como pelo de choclo, que eso maltrata. Como miembro activo de la Comunidad del Cabello Sano, se lo prohíbo y hasta de rodillas se lo pedía pero no tengo con qué. Que ni es bueno tratar de ser como Kierita porque cada cual es como es (antes de querer ser como otro, asegúrate de que ese no quiera ser como Tú, sopenca) así que tampoco hay que darse por menos, ¿eh? Cana Power, he dicho.

24 nov 2010

El anillo único

No se trata del anillo para atarlos a todos y llevarlos a las tinieblas. Aunque muchos me podrán decir que , por el contrario, surte el mismo efecto. Se trata de los anillos del "casorio".  Y sí es único por que no pretendo tener otro de estos en la vida. No sería lo mismo ( y sé que Tú me entiendes ;P ). Sucedió un día como hoy, 24 de noviembre, hace 3 años. Bueno, por la noche, exactamente. Acordes de la Misa Criolla de Chabuca Granda (peruanísimos hasta la médula, mi C y Yo) , vestido de novia ,o disfráz como a veces le llamo, velo y tiara de hilos de plata...el que se supone es el día más importante en la vida de una novia, de tan importante que es, me puso tan nerviosa que no recuerdo los pormenores. Vamos! un poco, se me salió de las manos, porque intentaba ser lo más sencillo del mundo, pero acabó siendo un acontecimiento más social de lo que pensamos. Puestos en el camino, lo que nos quedó es no arrugar y llevarlo todo hasta el final. Suena muy dramático, pero...casi me pasa lo que a Carrie en "Sex and the city 1", jejeje...pero mi Mr. Big ( o Mr. C) no será millonario, pero es bien fiel al castigo...está enamorado, pues!  XD y nos soplamos todo el lío como buenos patriotas que somos, como niños que sí comen sus verduras y que sí se sacan puras A y caritas felices en el Kinder...¡Nos casamos! Aunque , el casamiento de adeveritas lo tuvimos una semana antes. Más íntimo, más true love, pocas personas, un loco que nos tomaba fotos y nos daba un discurso de paporreta (¿Qué era? ¿maestro de ceremonias del Registro Civil?¿Mil oficios?)  y me hacía matar de la risa. Por su culpa mis ojos chinos, ni salen en las fotos. Un par de rayas  y nada más. Pero me acuerdo todito.
Podría escribir muchas cosas sobre estos tres años ( y los versos más tristes esta noche!, jaja) aunque mi querido esposo (espeso) no se pasea mucho por este blog. Creo que me deja "mi espacio" en todo sentido y eso me gusta de alguna manera extraña. Quisiera decir, por ejemplo, que escogimos dos tonos de metal para nuestros anillos porque simbolizan nuestras diferencias y nuestras cosas en común y blá-blá-blá...pero sería una mentira. Los escogimos porque teníamos que tener un par de estos y nos parecieron bonitos y sencillos, como los detalles que acompañan nuestras vidas. También, me gustaría decir que la fecha coincide con nuestro primer beso y esas cosas que atesoran los novios normalitos que no somos,pero...la verdad es que la fecha la escogió Ana Luisa en un estudio profundísimo de la energía numérica y de la conjunción de planetas...una vaina que hasta hoy no comprendo, pero que agradezco un montón porque coincidía con nuestras vacaciones.
Podría decir muchas cosas más acerca de lo que significó ese día, pero no se me ocurre más que esta : con altas y bajas, con días grises y llenos de sol, con mis defectos y tus manías de por medio, con esas cosas tontas que a veces te digo y de las que luego me arrepiento, con tus regaños y mis engreimientos, con las bromas que me gastas y que me sacan de quicio, pero me hacen reír, con mis zapatos de gata loca y tus lentes de nerd...tal cual fue, lo haría todo exactamente igual, aunque luego no lo recuerde. Y con ese estado amnésico, llegar a viejos ¿porqué no? Love U.

18 nov 2010

Post Navideño I : ¡ A mi con Papá Noel !

Yo no creo en Papá Noel ¡Ah, sí! Es en serio. Por esas cosas geográficas y bien mundanas de esta vida, porque, dime Tú quién le mandó a mi papá a casarse con una pariente lejana y dar continuidad a ese Macondo familiar que se inició hace como un siglo (sí,con cola de cerdo incluida) con el lío de los tatarabuelos y ese “todos contra todos” que hay en el árbol genealógico bien achorado, que cada vez que queremos explicarlo, por Dios que mata neuronas a nuestros pobres interlocutores. Por esas cosas digo, que hicieron que tanto mi familia materna como la paterna sean del rico Norte (exactamente, de La Libertad, mira Tú, qué bonito eso de nacer en un lugar con semejante nombre), que tuvieran las mismas creencias, las mismas costumbres y hasta los mismos recuerdos y que de pasadita, nos redujeron de un pajazo (así de rápido) las probabilidades de ser recibidos por otros parientes en algún punto más exótico que nuestra ciudad capital (en calidad de paracaidistas,off course, sino ¿cuál sería la gracia?) , con lo cual nos bloquearon la intención de diversificar tradiciones. Por eso mismo, vengo haciendo en este post , mi declaración de fe o no fe. Ahí no hay dilema.
Una vez, le pregunté a mi hermana porqué nuestros papás nunca nos metieron el cuento de Papá Noel. Ella me respondió : “Aiiiiiccccccccchhhh!!! Porque en la Sierra no hay Papá Noel, pueeeeeeees!!!!” dicho esto con cara de ¿qué le pasa a esta monga? Así de simple zanjó la cuestión. Y la verdad, no es que no “crea” en Papá Noel, sino que a mí no me enseñaron que era él quien traía los regalos. Conmigo nunca fue lo de “Si no tomas la sopa, Papá Noel no te va a traer nada esta Navidad, ¿ah?” Conmigo empleaban otros métodos de chantaje. Lo cual me lleva a pensar que en recursos paternales existen ciertos clichés que nunca, pero nunca pasaran de moda, como el típico:“Toma una cucharita por tu mamá, otra por tu papá…etc”. Clásicos, que le dicen. En fin, desde que tengo uso de razón (que la uso, aunque no parece) iba con mi mamá y mi hermana a escoger mi regalito, el mismo que luego era envuelto y guardado hasta la Nochebuena para ser puesto a los pies de mi cama y que solamente podía abrir hasta pasada las doce, ósea la mañana del 25, porqué a ver qué niño sí aguanta despierto más allá de la medianoche, dime Tú. Te juro que Yo tenía la misma expectativa por el regalo conocido que cualquiera, pero no con la ansiedad aumentada de querer toparme al viejito del costal y a pesar de esto, lo amo . Historias acerca de los descreídos estos que intentaron esperarle y que jamás llegaron a verle, salvo escuchar entre sueños el tintineo de sus campanas, me sé muchas. Como la de C. A quien sus papás engañaron con la historia de Papá Noel y que para sorprenderlo in fraganti se turnaba con su hermano casi gemelo (se llevan un año, pero todos los confunden…por poco, hasta Yo que soy cegatona) y claro, estuvieron a punto de descubrir que quien estaba en el balcón, tirado en el suelo era uno de sus hermanos mayores, que tuvo que aguantar la respiración para no matar la leyenda. El pobre C. nunca llegó a ver nada porque se durmió antes que su casi gemelo y este le presumió por años que él sí llegó a verlo y hasta le dio la mano antes de salir volando en su trineo. Panudo y palero.

Tengo que explicar que de donde son mis papás la tradición navideña es mucho más rica y ceremonial. Allí no hay pinos, por lo tanto, no hay árbol para poner regalos, lo cual explica porqué en casa no hubo nunca uno hasta que mi hermana y Yo tuvimos edad para comprarlo. Luego, tampoco hay Papá Noel ya que, como sabemos, es una tradición foránea y cuando ellos eran niños, las costumbres limeñas no llegaban con facilidad al interior del país. Allá lo que se estila es hacer una especie de posada. Las niñas se entrenan para hacer de pastoras. Aprenden canciones y bailan para adorar al niño. Ser pastora tiene una importancia social. Es como "ser alguien" solo que la cosa viene con mística. Ese es el momento más esperado del año. Con vestido nuevo, todas van a las casas en donde sus dueños visten el nacimiento (o pesebre) para cantar y de acuerdo a lo que me contaba mi mamá, terminaban en la de una señora que tenía un pesebre estilo pueblo, con escenas de la vida diaria y que ocupaba todo el largo de la sala. Luego, hacían un compartir con pan, bizcochos y chocolate. Por supuesto, habían regalos. De modo que puedes ver que allá se la pasaban tan bien como acá o hasta mejor.
Mi mamá ha sido mil veces pastora cuando niña, la muy figuretti, y tal vez por eso Yo, para no ser menos, le atraqué muchas veces para ser el ángel del pesebre en la Parroquia. ¿Qué te crees? Primero fue China Toon y despuéeeees los ángeles de Victoria’s Secret XD. Mis alitas  fueron hechas por mamá Peluche, de cartón forrado con papel metálico dorado. Alas de ángel mariposón , en todo el sentido de la palabra y sí, porque mi mamá tomó el molde de las alas de mariposa que le prestó una amiga y tuvo seguro una confusión celestial con el tema, porque parece que se olvidó de que hay alas y alas, ¿no? Pero como ahí nadie podía decir que vio o no vio un ángel, ¡zás! Me zampó las alas con puntas hacia arriba. El tema nos duró hasta los 9 años, porque a los 10 algo rojo que no era precisamente Papá Noel, hizo su aparición intempestiva. Llegó la pubertad y se acabó el rollo. Ángel caído.
Pero volviendo al tema de Papá Noel, como explicaba, no creo en la manera en que tradicionalmente se enseña a creer y sin embargo, creo. Siempre quise enviarle cartas y esas cosas. Y acá empiezo a creer que desde pequeña tuve una predisposición patológica para creerle las mentiras a otros...¡Vaya!¡Bueno!... Incluso, llegué a escribir una carta y me mandé tremendo floro para impactarlo y que me trajera regalos, a pesar que Yo sabía que no existía el mencionado señor. ¿Te imaginas lo que habrá sido? Seguramente , más o menos así:

Querido Papá Noel (con cuidada caligrafía, no sea que por burra no me traiga nada)
Desde mi más remota infancia (aquí fallé porque tenía 7 años ¿qué tan remota podía ser?) he anhelado que vengas a visitarme (léase que “anhelado” era una de las palabras difíciles que había aprendido a escribir, para impactar, ya sabes), pero no a traerme regalos, ni esas cosas, ( Sí, claro…puro floro) sino a que traigas la Navidad a mi casa (en esa época, ya sabía que las festividades se escriben con mayúsculas, pero de pura copiona, porque lo plagié de un encarte de la tienda Oeschle) y a mi familia. Si por ahí viste que he tomado mi sopa a pesar de que es una porquería (la cuota de sinceridad), que he perdonado la vida a mi hermana porque no me presta sus aretes (¿es pecado querer ser hija única?), que ya liberé a mis chanchitos de tierra de mis cajitas de fósforos (derechito a su funeral) y que ya no digo malas palabras (sospechosamente, un mes antes de la Navidad, me volvía más fina que Lady Di)¿Me podrías traer una muñeca? No muy cara (siempre tuve conciencia social) para que te alcance la plata para comprarle algo (“algo”, léase como cualquier huevada) a los otros niños, pero eso sí, que no tengan mis primas las pesadas con las que me compara mi mamá, porque las odio. Y también quiero paz en el mundo (me salió la Miss que llevo dentro. Saluda con la manito) Gracias, Papá Noel. Un besito.

China Tuncita

Porque de verdad Yo sí le tengo fe y aunque nunca envié mi carta, por razones obvias, creo que más allá del cuento comercial de la Coca Cola, es genial que haya existido alguna vez una persona que se preocupara por las necesidades de los demás. Esa sola persona, Papá Noel o San Nicolás, sirve de inspiración a muchos hoy en día. Una vez, en mi obsesión por probarme que de alguna manera existía, encontré una respuesta en “La familia que nadie quería” libro de Helen Doss, que cuenta la historia de un pastor y su esposa que adoptaron 12 niños huérfanos en diferentes tiempos. Los peques preguntaban por Santa Claus (su equivalente gringo) y como ya estaban bien grandazos para seguir pensando que los chanchos vuelan (o los renos, en este caso) se dieron la explicación más lógica que encontré : Santa Claus es el espíritu de la generosidad que al entrar en ti te hace actuar como un Santa Claus. Tal vez Yo no crea que existe el viejito este, pero eso no impide que lo tenga por cada rincón de mi casa. Tú me visitas en diciembre y lo vas a encontrar hasta en el baño: en una toallita al menos ¿qué pensabas? Tampoco es que lo plante al pobre en una funda de la tapa del wáter para que de pronto tenga todo ese panorama tan “nude”  de mi derriére. Hay que tener respeto por las canas del pobre viejo, digo Yo.
Más bien, lo tengo representado por cada rincón en una Navidad imposible, de copos y muñecos de nieve en pleno inicio del verano, de pinos de mentiritas, ya que los únicos que encuentras por acá son los de adorno. Y acaso sea mi Navidad,  aquella de los regalos que toda la gente critica, pero ¿sabes? No puedo sustraerme a su embrujo, a esa cara bonachona del gordito que me hace pensar ,un poco triste y un poco aliviada, que hay al menos una época en el año en que la gente se esfuerza por ser buena. Sí, debería ser siempre pero somos humanos y cual máquinas, por ahí que nos programamos para ciertas épocas del año, para ciertos momentos, y al menos tenemos eso. No sé, las cosas se vuelven tan comerciales en estas fechas, el tráfico tan imposible y por ahí que entre una carajeada o ptmadreada, te puedes detener a pensar que estos íconos de estación pueden tener un lado "b" que en el fondo percibes, que puedes sentir tuyo. Al cabo, se trata del único día del año en que todo se detiene, menos tu corazón. ¿A mi con Papá Noel? Dale, con todo y renos, pues.

8 nov 2010

Tras la tempestad...¡libros!

Este año, en vez de dedicarme unicamente a las celebraciones de Crioween (que acá celebramos el Día de la Canción Criolla y de puro alienados el Halloween, y ya no me da vergüenza :P) aquel fin de semana, luego de mi declaración catártica acerca del estado de mi genio (del mal) y para acabar de conjurar el cruce planetario decidí visitar, la 31 Feria del Libro Ricardo Palma que volvió al Parque Central de Miraflores, dejando atrás los líos del ahora ex - alcalde de este distrito quien la desterró de “sus dominios” y nunca entendí bien porqué. El caso es que volvió y fueron 150 mil personas quienes la visitaron en la casi semana y media que duró, entre ellas, esta seudo oriental que aprovechando el día de sol , el cual últimamente nos es tan esquivo, sin bolso, sin nada que me estorbe, muy cómoda en zapatitos chatos (reducida a la mínima expresión), y acompañada de mi querido esposo, partimos o casi volamos, hacia allá. Looking for Paradise ♪ ohoh-oh-oh♫ 


Cada año, la Feria del Libro no solamente pone a la venta lo más selecto de la Literatura Mundial, sino que ofrece actividades culturales muy interesantes: lectura de libros, presentaciones, conversatorios, etc. En la que es considerada la feria de libros de mayor antigüedad en nuestro país. Este año además, la estrella fue nuestro recién estrenado Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa y como se esperaba sus libros fueron los más vendidos. Y para que veas que ser un Nobel ya es hablar de otro level, los libros viejitos de Don Mario, las primeras ediciones de sus obras, fueron las que alcanzaron precios que no hubiera imaginado. Pregunté por “Conversaciones en la catedral”, en uno de los stands que vendía libros de segunda (que también los hay) y me dijeron que costaba 270 soles, cuarta edición. La misma obra, reeditada en la actualidad, me la podían vender a 85 soles. Pero la que ha batido record de records es “La ciudad y los perros” que alcanzó la friolera de 2,000 soles, primera edición. A propósito, de sólo pensar que la leí en mi época de escolar y la tuve conmigo deambulando del baño a mi habitación, de mi habitación al baño (Sí, leo en el baño ¡No sabes qué placer!) Y que yo, con honradez escrupulosa devolví a su dueño, quien más tarde la revendió en paquete junto con otros libros más (no quiero averiguar de quién y de qué, segurito me muero) para comprarse figuritas del álbum del mundial o de cualquier otra pavada, me doy de cabezazos. No sólo porque soy incapaz de deshacerme de un libro y ponerlo en venta, sino de pura codiciosa, para qué te digo que no. Meada culpa.
Llegando no más al parque Central, te reciben las flores que es algo que nunca me cansaré de alabarle a la naturaleza. Las flores y sus colores imposibles, se alzan en medio de cada porción de jardín y de inmediato pienso en lienzos, pinturas y pinceles. A cada paso, puedo ver también los gatos que se han vuelto inquilinos del parque. Hay de pintitas marrones y negras, unos plomos, un blanco atigrado. Me miran, me dicen “miau” y me barren de pies a cabeza con su mirada felina, pero no se les mueven ni los bigotes a estos michos. Yo también les digo “miau” pero uno bien articulado, con entonación, algo que siempre los desconcierta y los obliga a mirarme. Parece que piensan que es imposible que esa mujer de ojos achinados, con su cara de plato, casi tan enana como ellos y sin cola que le pisen( sin confirmar, jeje) conozca el idioma michino, entonces, me vuelven a barrer y se van de largo. Dicen, que si antes los gallinazos eran los animales que más abundaban en Lima, pues hoy en día son los gatos. Cuídate, Mickey. De mis cavilaciones me saca la vista de la Feria y sus como callecitas que han hecho para que quepan los stands. Calles con nombres bizarros como "Motor del Deseo", y otros que ya ni recuerdo porque la emoción de ver y sentir los libros me llena toda. MVLL, nos recibe en technicolor, multiplicado por las diferentes editoriales que le rinden culto. 

Mi tarjeta de débito me pica en el bolsillo. Me lanzo a ver unas ofertas y encuentro mi primer libro a 10 soles “La Kahina” siempre Yo buscando historias acerca de mujeres valientes, tal vez para que ellas me den valor. Historia de una líder bere-bere y casi una leyenda. Espera en cola a ser leído. Luego me topé con “Salón de Belleza” de Mario Bellatín, esa costó alguito más, pero valió la pena. Hace como 10 años que deseaba leerla, nunca esperé tanto por un libro, pero me fue muy difícil de encontrar, sin embargo, al fin lo tengo y ya lo devoré pues es bastante corto. Se trata de un relato crudo y al mismo tiempo tierno. No sé, algo tiene que no te asquea a pesar que habla de la muerte como último refugio para una penosa enfermedad: el SIDA. El peluquero que convierte su salón de belleza en un moridero es un personaje inolvidable. Un libro como para recomendar.
Otro libro genial que encontré es el publicado por la Universidad Católica "Tras una lengua de papel", de Carlos Garatea. Un estudio de la evolución de la Lengua Española en el Perú, que me pareció interesante, especialmente a mí que soy una terrorista total del idioma de Cervantes y aún con todo, me encanta su riqueza y sus diferentes formas. Claro, Yo me tomo tooooodas las licencias habidas y por haber para hablar y para escribir, de esas que te harían desear ser sordo y ciego, creo Yo, pero no es por mal, sino por purita experimentación. En contrapartida, no tiendo a escribir con “patitas de araña” tal vez porque no pertenezco a la “generación del pulgar”, y soy muy maniática de la ortografía (aunque a veces me vaya “del orto”, como dicen "ashá en la Argentina") es que no me imagino lo que hubiera sido de mi de nacer en este siglo. Soy an old fashion girl, confirmado.

En cooperación con mi adorado compramos, de Hugo Neira “Las Independencias, doce ensayos” que habla sobre los procesos independistas, los caudillos, la cultura, la identidad de nuestros países latinoamericanos, etc. Totalmente recomendable para entender nuestros orígenes y tal vez detectar nuestras debilidades y fortalezas. Espera su turno para ser leído y Yo también espero que no me quede corto lo poquito que ya queda del 2010 (¿Se respira Navidad? Casi…) para darle vuelta. Lo que no esperaba encontrar es una recopilación de “Caín y Abel” los escritos de humor de Rafo León que publicara allá por el año 87 en la revista No, que venía acompañando al semanario político Sí. Es la historia de unos gemelos, uno subte y otro ganso que no pueden ser más opuestos entre sí. Fue muy emocionante poder comprarla, casi como encontrarte con parte de tu niñez ya que yo leía esto en la casa de mi tía M cuando era una chibola flaca y con cara de cuy . ¡Hasta las coleccionaba! (ya bueno, me las choreaba) identificadísima con Caín, aunque Yo no sabía lo que era ser subte, pero más porque ese personaje era un rebelde que no se vende al puto sistema alienado, jaja…algo así predicaba en sus líneas. Ya me puedes imaginar con mis púas en las orejas y mi ropa rota. Mi papá decía que me iba a regalar unas botas de pollero para que me las cuelgue como aretes, jaaaa!...esa onda no me duró nada, aunque sí el gusto por esas historias porque busqué la revista en todos los consultorios de los dentistas (para levantármelas, sí!) o lugares de reventa (para pagar por ellas y no ser mal vista por mis doctores) pero cuando menos lo esperé, allí estaban, en un libro, que sí pagué, por si aca.
Diferente de su hermano es Abel, que era como el hijito perfecto, el que toma toda su sopa y hace su tarea. Detestable, pero un mate de risa. Aunque claro, no sé si podría pegar en la actualidad algo así, porque hasta tenía su contexto político y social, como la China Tudela (otro personaje de Rafo) pero versión lorcha y misia. Para no matar gatos con la curiosidad insatisfecha (homenaje a los michos del parque K), puedes chequear este blog subte bien interesante donde encontré los artículos de Rafo León y claro, mucha info sobre la movida subte en nuestro país que pienso leer y que me parece más auténtica y real que los punkies o los emo, en mi opinión, esta última, llena de chibolos poseros (¿tú no eras así acaso, China Toon?¡No jotas!).
Aunque dicen que la feria no estuvo a la altura de lo esperado por cierto sector del público, comparto a medias esta opinión. Mucho Vargas Llosa (es nuestro primer Nobel ¿qué esperaban?), mucho stand y poco diseño, poco aire intelectual (!) dicen...Si bien creo que cada año debe ser mejor, claro está, le ha faltado el aire de otros años, ese que a uno lo motiva a sentarse y leer. Un ambiente más cómodo, pues, mejor estructurado. Pero el simple hecho de que vuelva al Parque Central es como cuando alguien muy querido vuelve de un largo viaje a su hogar, a su casa: siempre es bienvenido. Yo estoy feliz de que la Feria del Libro Ricardo Palma haya vuelto a Miraflores de manera tan exitosa (3'500,000 soles en ventas) y esta vez, espero, para quedarse.

29 oct 2010

Una mujer alterada

Me parece que esta semana algún planeta debe estar mal alineado. O Marte se le ha puesto por delante a Venus y le ha dado la espalda a Mercurio en plena casa de Géminis, provocando una incómoda punteada de planetas, o Yo y otras mujeres de por aquí, andamos con los cachos cruzados de purito hormonales.  No es justo, no me encuentro en medio del SPM (Síndrome Pre Menstrual) y ya me pongo sensible porque a una tarada se le ocurre llamar por fono a gritonearme porque no entregué aquella documentación que NO estaba obligada a entregar. ¡Será mi mamá! ¡Vamos!. Totalmente transformada, casi de color verde (She Hulk) y fuera de mí, lo único que consiguió esta fulana es que se me cruce la China con el Toon y la mandé a freír jamones. Ajo, are…intentar hablar con el que no quiere escuchar es una tarea que me frustra hasta dejarme al borde del llanto. Para redondear el asunto y con broche de oro todavía, mi queridísimo jefe se ha estado portando como un enano moral. ¿Qué es un enano moral? Ese que le acompleja tanto la consciencia de su pequeñez que trata de desquitarse con el que está a su lado. Y no me hago la víctima tampoco, perooooo…¡que ganas de joder y buscar la sin razón! Fuimos de una cosa a, a la b, a la c y a la d, porque en todas, en todas, no me pudo encontrar  cola que pisar (la cola del problema, no la mía, que sí tengo pero él no se mete con ella) y como es bien Jalisco, ósea nunca pierde, dale con buscar y quitar el tiempo. Tal vez, Yo estaba de quítenme estas pajas por el asunto de la fulana documentaria. Tal vez, en otra ocasión, le hubiera seguido la cuerda y no le hubiera retrucado tanto, porque, en serio, bien pude meter el auricular a mi cajón y dejarlo hablar y hablar o usar la siempre útil “tengo una llamada en espera, dame cinco” y plaf! Como por la tarde, decir:  “Qué penaaaa, se me colgó tu llamada, Chato”. Pero no, Justo esta semana, y aún no me explico por qué, surgió mi cabrona interior pero reloaded, esa de la que Elizabeth Hilts habla en su manual, pero más brava. Ya era hora, también. A veces se despierta o a veces se pone su coraza y se deja joder un poco. No sé si a ti te pasa, pero es una liberación, un gran desfogue cuando la cabrona sale, cuando le puedo decir en one, sus cuatro frescas a alguien que me colma la guantera, que me joroba la espalda, que me molesta  más que hilo dental talla S en el quetejedi . Y es que en la vida, vamos complaciendo a los demás, tratando de ser prudentes y educados, pero llegado un punto, nos sentimos tan abusados, tan maltratados que reaccionamos mal, a causa de  todo lo que vamos acumulando. Pero no, no es así como debiera funcionar. Y no es que Yo crea que debes mandar al carajo a todo el que no esté de acuerdo contigo, sino que tampoco la diplomacia es un chicle que lo vas a estirar hasta que ya no puedas más. No puedes ser Tú quien pase por encima de ti y eso haces cuando se lo permites a los demás.
Yo soy de una amabilidad muy sincera. Me encanta tratar a las personas como quisiera que me traten. Algo que me queda de la esmerada educación urbana que me dio mamá Peluche, y que al menos, no hice trizas en mi etapa de rebelde sin causa. Considero que las personas a mi alrededor son valiosísimas. Bueno, Madre Teresa no soy, tampoco y no es que todo lo vea pinky y feliz, pero creo que en la medida que cada ser humano es un mundo de ideas distintas de mi, pues tengo que respetar y aprender a convivir con ellos, me gusten o no. Tampoco me la voy a pasar dando bendiciones y repartiendo flores como si estuviéramos en Woodstock. De los setenta y el peace and love no conservo nada, salvo el año en que nací en mi acta de nacimiento y mi ya legendaria almohada de cuando era un bebé. Esto último me debería enviar derechito a un psicoanalista, pero es otro rollo y a estas alturas de mi vida (tremenda viejonaza, Yo) ya sería el colmo que no supiera lo que significa. Pero volvamos al punto, a la confluencia tendenciosa de los planetas, al efecto halloween que está haciendo que muchas mujeres a mi alrededor nos demos de cabezazos, nos comamos la manicure ¿Qué nos pasa? Porque hasta los choferes de taxi, que siempre terminan haciéndose mis amigos, los encontré hechos unos pichines, mientras Yo muda , calladita, reprimía a la cabrona interior para que no explote con violencia. Error. No a la represión. ¿Y qué puedo decir de los demás ejemplares del “sexo fuerte “que parecen haber perdido todo sentido de la consideración y el buen vivir para con su prójimo más cercano, que no he sido Yo precisamente? Sucumbieron al ataque planetario.

Mi querida amiga G, la muñeca manga, también tuvo un cruce de planetas que le ha permitido sacar a la cabrona a pasear. Algo dañada, sí, porque lo que le ha tocado pasar no es para andarse con chiquitas. Ella es muy estricta en su trabajo. Como consultora externa no solamente le toca resolver “n” problemas, sino dar instrucciones para que los usuarios del sistema (G es ingeniera) puedan resolverlos por ellos mismos. Que Yo sepa, usar el cerebro no mata, a menos que te guste conservarlo nuevecito, nuevecito. Pero vamos, ella trabaja con una manada de hombres y son muy pocos lo que NO se la quieren llevar fácil. Entonces, en medio del empeño de G por hacer que la cosa funcione y que los príncipes de Windsor que, en teoría deberían estar capacitados para usar sus cerebritos, chambeen y obtengan resultados, y que los niños ni quieren y ni les da la gana de poder, en medio de eso, digo, G se nos puso fuerte, entró al ruedo y cortó rabos, cachos y orejas. ¿Qué obtuvo? Que uno de estos tipejos le suelte “A ti te falta un hombre”. A ver, Einstein, define la ecuación:

Jefe que me ajusta las clavijas + me canta mis errores = exigente.
Jefa que me ajusta las clavijas + me canta mis errores = ¿le falta marido?

Como diría mi abuela: “¡Jesús mil veces!”, lo que hay que soplarse. Por supuesto, G es una chica que además de linda, es muy sensible aunque no lo aparente y esta frasecita la ofendió como le puede ofender a cualquier mujer la estupidez ajena y el machismo descontrolado y absurdo. Yo le digo que no debe hacer caso, que no debe dejar que le afecte lo que un hueveras como ese, que no pinta nada en su vida, le diga. Pero la entiendo. Es como que a mí, la fulana documentaria me dijera que mi marido no me tiene al día, aunque poco le faltó. Si le doy tiempo nos quedamos sin proveedor de transportes (allí trabaja la fulana esta) porque donde la encuentro, le chupo el ojo…okey, no tanto, tampoco así, pero hubiera ardido Troya, Roma, y Lima, Callao y Balnearios. ¿Por qué les da por llegar al terreno de las ofensas? Tal vez, porque donde ya no tienen argumentos, la ofensa viene al rescate de la sin razón. Increíble que en pleno siglo XXI todavía una mujer tenga que escuchar ese tipo de comentarios. ¿Cómo le hubiera parecido al tipejo ese, si G le dijera que él la tiene chiquita? Me perdonarás pero estoy indignada con el tema. Ser soltera, base tres, linda, trabajadora, económicamente solvente e inteligente no es para hacerte sentir que estás incompleta porque supuestamente ( y ya que nadie es el colchón de nadie) te falta “algo” si muestras carácter o  autoridad.
Siguiendo con la racha planetaria, pues para que veas porqué siento que algo está pasando en el ambiente, me ha sorprendido mi nivel de agresividad. En algunos casos me ha dado risa. Yo no sé porqué la gente pierde el barniz (sea porque es simplemente eso, una pincelada) , la educación, las maneras, pero ya me van sucediendo más de un par de incidentes en los medios de transporte (las combis y el taxi) que me han hecho pensar en si realmente la cabrona interior también se me está volteando, igualito que Marte con Venus. Me he peleado con dos cobradores y un chofer de combi,y otro de taxi. El primero me faltó el respeto porque no le quise pagar lo que a él le daba la gana de cobrarme. Pero es que me llegó que este me modifique la tarifa, de buenas a primeras, sólo porque tengo cara de zanahoria...rayada, porque eso es lo que finalmente encontró. Al otro cobrador lo mechamos todo el bus porque se nos cayó una viejita en una mala curva que hizo el chofer, y él, dale a echar la culpa a la venerable. ¿Dime si no es para empincharse? A los dos les cayó su chiquita. Sin embargo, el caso es que no me regocijo con la violencia, así sea por defender una causa justa (que siempre estaré dispuesta a luchar por la justicia, cual sailor scout), ya quiero que algo pase y que las cosas alrededor mío cambien. Deseo, de corazón que las vibras se tornen buenas y la gente ya  no ande con los nervios a flor de piel y permita que mi cabrona interior, ahora demasiado exteriorizada, salga pero no a dañar con su lengua viperina, sino que haga lo que tiene que hacer y sea respetada. Me he cansado de lo poco que le importa SU prójimo a MI prójimo. Ya quiero que sea Navidad, con todo y estrella de Belén. A ver si se acomodan los planetas. 

26 oct 2010

Octubre: de temblores, procesión y turrones, sí señor!

Quizá por aquello de que “no hace al monje”, de niña, nunca me pusieron hábito morado, pero vaya que lo deseaba aunque por pura monería, lo confieso. Todas mis amigas en el colegio o llevaban el hábito morado con sus botas (bien fashion ellas) o con sus mejores zapatos de calle. Las más paganas, misias o descuidadas apenas y usábamos el detente colgado del pecho. Yo hubiera dado lo que sea con tal de no llevar uniforme. Ya les he contado que mamá Peluche era modista. Cosía y creaba bellísimo. Una Coco Chanel del Cercado de Lima, qué te crees, pero, por esas cosas de la vida que a todos nos llevan a pensar que “en casa del herrero, cuchillo de palo”, la doña nunca me hizo mi hábito morado y eso que siendo la hija de Jesús y todo, ella; habiéndome llevado por más de cuatro años a trancas y barrancas al catecismo; llenándome de estampas la casa y de cuanta imagen de santos se le cruzaba por el camino, tanto que su colección de tarjetas de defunción con imágenes del señor (mi abuelo, Jesucristo) y de los santos (¿mis tíos tal vez?), hubiera sido más grande que mi colección de tarjetas de Navidad, si no se las hubiéramos ido botando de a pocos. Dime Tú, qué cosa más tétrica.
La primera vez que me llevaron a la Procesión del Señor de los Milagros, recuerdo que tenía como unos 6 años. Entre la mar de gente que se congregaba por esta devoción, a mi lado derecho, un mendigo cantaba una canción y carretillas de vendedores de Turrón de Doña Pepa se abrían paso a su lado, mientras que mi madre me tenía cogida de la mano y así tratábamos de llegar lo más cerca posible hasta el anda, cosa que nunca logramos. Yo había querido ir por el mismo motivo por el cual iba siempre a misa con ella: para salir a pasear, pero no sabía en realidad qué cosa significaba todo eso, lo único que quería era que me compre un pedazo de turrón, lo confieso, ese fue mi objetivo tan pronto como llegué. De pronto, sucedió algo que nunca en la vida había experimentado: un temblor. Dicen las personas, que octubre es mes de temblores, pero Yo no lo sabía y seguramente de haberlo sabido me quedaba en casa jugando con mis chanchitos de tierra (habían muchos en el jardín, eran un encanto), es más, hasta ese momento, como decía , nunca me había tocado saber qué cosa era un temblor y cuando me tocó, ósea en plena procesión, tuve la mala suerte de estar con la señora Peluche que se reza algo así como: “Santodiossantofuertesantoinmortaltenmisericordiadenosotrosydelmundoentero”…de paporreta, sin puntos, sin comas, sin pausas. El trauma lo tengo hasta hoy y no se me cura ni con pasada de huevo o de cuy. A Ella (y sus reacciones) le agarré más miedo, en verdad, especialmente porque solamente entendí lo que decía hasta que cumplí los 30 y alguien tuvo a bien obsequiarme una estampa con esta oración, que no, no, no es de los temblores, pero mi madre la usa cada que hay uno. Pero no toda la culpa es de ella, para ser justa debo decir que la gente, como siempre ocurre en estos casos, se desesperó y empezó a correr hacia cualquier parte. Una señora, en típica reacción a lo Jackie Kennedy cuando mataron a John, saltó encima de una carretilla de turrones y nadie la bajó, hasta que pasó la tembladera. Desde entonces, Yo con la procesión, debut y despedida. Confieso que es por purito maricona que no voy, pero también porque alguna vez quise vencer ese miedo y ya bien grandota y en la universidad, quedé con algunos amigos en darle el alcance al Cristo Morado por la avenida Alfonso Ugarte y lo único que alcancé a ver fue a Dino, Pedro, Vilma , Betty, Pablo, Pebbles y Bam-bám, con todo y tronco móvil listos para tomarse foto contigo , entre los cientos de vendedores de choncholí, pancita, anticucho, truchas, choclo con queso, globos, viseras, cuadros, detentes, mazamorra, arroz con leche, velas, panties (juát?) y vaya una a saber qué más, que me impedían el paso hasta mi objetivo, que a lo lejos (bieeeeen lejos) alcancé a ver…algo moradito, no más. ¿Qué quieres que te diga? A mí también me extrañan estas cosas en donde se mezclan la fe y el sentido comercial. 
El único vestido para la ocasión era Dino

Esta devoción (al Señor, no al comercio : D ) se inició hace más de cuatrocientos años con la pintura que de Jesús crucificado, hiciera un esclavo de casta angoleña en Pachacamilla. Cuenta la historia que el 13 de noviembre de 1655, en Lima hubo un terremoto que derrumbó todo, excepto el muro de adobe en donde fue pintado. La suma de sus creyentes fue aumentando conforme pasaba el tiempo y la gente reportaba los milagros concedidos: curaciones a desahuciados, problemas resueltos, trabajos obtenidos, etc. Un nuevo terremoto, en octubre del 1746, en Lima y el consecuente maremoto que destruyó el Callao, hizo que este mes pasara a ser conocido como mes de temblores y a partir de esa fecha hasta hoy, es en octubre que inicia su recorrido la procesión religiosa más grande del mundo. Puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que la Hermandad del Señor de los Milagros es una de las instituciones de feligreses mejor organizadas de la que he tenido razón. A lo largo del tiempo, ha contado con muchos benefactores y cada miembro también pone de la suya para mantener todo el aparato “logístico” y las muchas actividades que hacen con diferentes motivos. No es fácil entrar allí, es como una pequeña élite, tienes que cumplir con ciertas reglas para ser admitido y no es una crítica porque, cada cual a su casa deja entrar a quien quiere. Muchas amigas mías tienen familia allí y sus tíos y tías se reúnen siempre en octubre, desde donde sea que vivan, para participar como cargadores del anda (que pesa más de 900 kilos), saumadoras y cantoras en una tradición que tiene 300 años.
A pesar de que Yo no comparto el gusto por “agruparme” con fines religiosos, algo que me queda de mi época de sobredosis de catequesis, sí tengo mucha fe en Dios. Mi formación es católica y como no me hace daño, pues no la he cambiado, salvo que la sigo a mi manera. Lo que me convierte en una “mala católica” pero como ciertas etiquetas, ni me van ni me vienen, creo que a mi Dios también me quiere. Que lo merezca o no, es un asunto que solamente nos concierne a ambos, ¿verdad, Diosito? El caso es que esta procesión me impresiona mucho. La fe con que la gente llega hasta de rodillas, enfermos, con lágrimas en los ojos, con mucha gratitud es sumamente conmovedora. Ya no intento acercarme a la procesión, es más bien, esta, y lo digo con todo respeto, quien siempre me sale al encuentro. Parece que no quiere que me descarrile y cuando menos lo pienso, zás! Voy por una calle cualquiera y alguien sacó al Señor de los Milagros en procesión. No será el anda original, con sus candelabros de plata y sus ángeles circunspectos; esta lleva flores por todo adorno, moradas y blancas como el hábito de las madres nazarenas; tampoco vendrá acompañada de sus 20 cuadrillas, porque en su lugar habrá otros devotos no “agremiados”, gente sencilla, movida por la fe. Aún así, no puedo evitar ese nudo en la garganta, ese “no sé qué” en mi que me hace mirar hacia otro lado, tomar aire y disimuladamente, arreglarme el lápiz delineador en mis ojos, ese que nunca me puse, pero que de pronto, finjo tener a montones, y ¡Caray! ¡Cómo es que se corre esa vaina! ¡Qué mala calidad!
Yo nunca le pedí un milagro en octubre al señor. Me he dedicado a comer turrón de Doña Pepa. Ese exquisito dulce de harina, manteca, yemas de huevo, anís y almíbar, creación de la esclava Josefa Marmadillo en gratitud al Señor que la sanó de la parálisis, tal como lo dice la tradición. No, no pedí milagro alguno porque en verdad, el milagro de vivir me parece suficiente, me doy por bien servida, en todo caso y le doy las gracias desde el fondo de mi corazón. Más fortuna que esa, ni sacándome la Tinka o el huerfanito del Chavo.
Comparto con Uds. Esta décima de Don Nicomedes Santa Cruz, gran poeta, folklorista y compositor peruano, por quien, para decirlo en mi lenguaje, me mueroooo, es lo máximo, un imperdible si queremos hablar de los verdaderos artistas latinoamericanos, de la altura de Chabuca Granda o Agustín Lara, para que tengan una idea. Pues bien, esta décima (poesía, cantada o recitada, que consta de 10 versos) la escribió en honor al Señor de los Milagros y expresa la devoción y la tradición que lo envuelve. Creyente o no, seguro y no te será indiferente.