15 mar. 2011

Más que un par de ojos...

Aunque, a decir de algunas reinas de belleza, Yo bien puedo ser una china japonesa y Confucia, es la amistad lo que me une con el pueblo japonés. No he posteado casi nada, en parte porque estoy cargada (re) de trabajo y en parte porque no tengo muchas ganas de escribir luego de lo sucedido en el Japón. No me da mucho por la alegría. Tengo amigos nikkei muy lindos, a los que quiero mucho, en Perú. Allá , en Japón, están algunos de sus parientes y, aunque mis patas son recontra criollazos, poseen el espíritu estoico de sus antepasados. La procesión por dentro, como decimos acá.
De Japón, admiro muchísimo su cultura y su espíritu tan progresista. Envidio especialmente las previsiones que han tomado para que este desastre no sea mucho peor de lo que ha sido. Mira que contra la Naturaleza nadie puede. ¡Quisiera tanto que en Perú las cosas se tomaran con la misma seriedad! Ahora que estamos en medio de tanto debate electoral, próximos a elegir nuevo presidente, nuevos congresistas, nuevos parlamentarios andinos (que alguien me diga ¿para que chu...ha servido el anterior?) a ninguno se le ha ocurrido presentar una propuesta seria y coherente para prevenir desastres naturales. Creo que ninguno de los planes de gobierno se explayan en el tema.
Yo he descubierto que de todo el kit de salvamento, ese de la mochilita naranja, solamente tengo la linterna y un rescatado (C., claro, si no acaba rescatándome a mi) y un pito miserable que me dieron en una matinée. Ni siquiera sé a dónde tendría que ir para buscar protección. Debajo de mi cama? Lejos de mi Tv? Puedo llevar mi laptop? ¡Nada , hombre!
En el trabajo hemos hecho simulacros. Sé que debo ir al círculo que está fuera de la cochera, pero un terremoto puede suceder en cualquier lugar...We are toast.
Confío en la capacidad y la fuerza del pueblo japonés para sobreponerse al dolor. Confío en que la naturaleza se aplaque pronto y vuelva a su condición normal, se calme, no se cobre con nadie la maldad que le hacemos al planeta cada día. Lo que me aterra es el tener que enfrentar un mañana incierto, algo que no sabemos cuándo pasará o en dónde. La falta de previsión, y esto debido a que soy muy ordenada con las cosas importates, me ponen tensa, pero más que tensa, triste.
Me preguntan si tengo miedo a los terremotos. Debería controlar mis miradas de desprecio. No le tengo miedo a una persona que se acerca y me quiere pegar. En el peor de lo casos, podría lograr su objetivo, pero siempre podré hacer que pare de alguna manera. Si Yo pudiera controlar así a la Naturaleza, entonces estaría hoy escribiendo un post alegre, burlándome de las vida,que es lo que me gusta. Por ahora, y como soy toda sentimientos no hay duda, me dejo llevar por ellos, hasta que todo encuentre su propio orden. Y Yo también.