30 abr. 2010

Iron Man 2 y el atractivo chico malo

Ayer, después de mucho tiempo, C y Yo , quedamos con unos amigos en ir al cine. El punto de encuentro: Plaza San Miguel. La sala escogida: Cineplanet. La película: Iron Man 2. Aunque ningunos de nuestros amigos habían visto la primera entrega, no nos costó convencerles ya que, como la mayoría de gente hoy, disfrutan mucho del cine de acción.
Tengo que confesar que no soy aficionada a este tipo de películas. Personalmente, prefiero las películas que me cuenten una historia interesante y que me hagan pensar. Que toquen fibra, pues. Si son del circuito “off Hollywood” mejor, pero no por eso me niego a pasarla bien en una sala de cine ( o dvd, pirata no más, so sorry!) si la película es por ejemplo, “X Men” o “Furia de Titanes”. Claro, me puedes decir que estoy citando películas protagonizadas por un par de churros por los que toooodas las mujeres mueren: Hugh Jackman haciendo de Wolverine, o Sam Worthington en su rol de Perseo. Pero, más allá de eso, en verdad no soporto las películas tan planas. Y sino ¿Por qué me aburre “Misión Imposible”? o ¿Por qué no me puedo soplar “Retroceder nunca, Rendirse jamás” parte N (parece “Cuentos de la Cripta “…mami tu cosita!)? Ambas con dos top- cueros del imaginario femenino. Por sosas pues, por aburridas… no hay más que decir. A lo mejor, hasta acá, tampoco me crees. Vamos a ver . ¿Qué tal Robert Downey Jr?... Para tu carro, me dirás, a toooodas nos gusta Robert!!!! ¿en serio? Yo no lo encuentro particularmente guapo, la verdad. Ni tampoco es alto (dicen que tuvo que usar plataformas para ser Sherlock Holmes, ya que lucía demasiado bajito al lado de Jude Law), ya está madurito, chancadito por la vida quizá, debido al alcohol y las drogas…mais meu amigo, aquí tengo que entrar un poco más en materia.
 Estamos hablando de un actor con una enorme trayectoria, varias veces nominado al Oscar y ganador de 2 Globos de Oro, entre otros premios, con una serie de películas en las cuales a tenido que asumir roles controvertidos (En “Tropic Thunder” es un actor que se pinta de negro para caracterizar un personaje) y algunos realmente intrascendentes (“Gothika”un siquiatra y nada más) pero que siempre ha sabido resaltar lo buen actor que es, hasta ser mencionado como uno de los mejores de su generación(a la par de Johnny Depp) . De ahí que cuando se voceó su nombre para ser el Tony Stark de la versión para el cine de Iron Man (famoso comic de Stan Lee) muchos alzaron la ceja. Vino el estreno y a nadie le cupo duda que Downey era Iron Man. Corrijo : Tony Stark. En Iron Man 2 repite el plato y la verdad, en grande. Es narcisista, irónico, caprichoso y atormentado. No hacen mucho por la película sus compañeros de reparto y es que lo flojo de sus personajes (regia pero monse Scarlett Johansson como la espía y miembro de Los Vengadores, Natasha Romanov), la falta de química y de una mejor definición de la línea argumental, deja que los actores pasen por delante de la cámara pero no se quedan en la retina de los espectadores. Geniales efectos especiales, eso sí. El de la maleta que se convierte en el traje de rojo dorado es alucinante, como los de “Transformers” y la carrera del Grand Prix de Mónaco, es lo más paja que he visto, sin tener que recurrir a la digitalización. Yo me la pasé muy bien, aunque me hubiera gustado ver la escena en la que Potts (su asistente y amor platónico) besa el casco de Iron Man y lo lanza desde lo alto de un edificio, al vacío y Tony le dice: “Me complementas” mientras se lanza para atraparlo y hacer su entrada triunfal a la Expo Stark. No entiendo por qué la cortaron. Protesto.
Pero volviendo un poco al RD Jr. Y a su misterioso encanto, que va más allá de su talento actoral, tengo que decir que, preguntando, preguntando, más de una me ha dicho que lo encuentra irresistible por su mirada canalla… ¿Juaaaaát? Por su aspecto de chico malo y sinvergüenza ¿Recontrajuaaaaaát?... y es que para eso, señores míos, para sufridas y malqueridas: llámennos! … realmente a nadie le gusta que la maltraten pero como que en el fondo, a todas nos mata la idea de domesticar a la fiera, digo Yo. Si no, miren esta foto y díganme lo que opinan.


O esta otra , con lentes y sonrisa matadora


Desde tiempos remotos, en cuestión de gustos, las mujeres hemos estado en una situación de callar y callar. Las más osadas, las que se atrevían a tomar acción, elegían el que les gustaban, daban el primer paso y zás! Les caía la crítica de Pé a Pá . El estigma. La condenación. Si querías ser cotizada en el mercado matrimonial, mejor calladita, shhhh, no hables, no pienses, no sueñes, porque todo lo que hagas puede ser usado en tu contra. Y hubieron muchas que se atrevieron a tomar las riendas de su destino y living la vida loca. Muchas que se rebelaron y no se dejaron embaucar por la promesa matrimonial y claro…se enamoraron de un chico malo, también. Apostaron, se la jugaron y perdieron. Pero vivieron , no? Me atrevo a decir que de ahí, bien pudo venir aquello de lo vivido y lo bailado…con el tiempo, soplaron nuevos vientos, se achicaron nuestras faldas y las costumbres se relajaron, pero siempre seguimos pensando en el chico malo. A ver, que levante la mano quien nunca se fijó en uno…(dejo de lado la broma de los Yaipén) . ¿Acaso no te gustaba el amigo de tu amigo que era el rebelde de tu colegio, hombre maduro de 16 años, que no dejaba su chicle ni para chapar? O cuando se pusieron de moda las motos (hablen ochenteras!) ¿No te morías por el chico que tenía su par de ruedas y hasta hacías cola para subirte a ese aparato del demonio, muchacha de miércoles? …pero ¿ alguna vez, se te ocurrió hablar con Él? , digo ¿siquiera le preguntaste su signo?, ¿si le gustaba Soda Stereo o si se acordaba de ti?...y es que tal vez, hacer eso hubiera implicado romper la ilusión, ¿no? Porque finalmente, el chico malo nunca crece, nunca se reforma, nunca cambia. Tal vez solamente envejece, pero esa parte no está incluida en la fantasía.

Una vez, Yo me enamoré (dizque) de un chico malo.De aspecto más bien rocker, rebelde sin causa, melenudo Él. Pero resultó que el chico malo no era realmente el chico malo de mi imaginación. Jugador, mentiroso, inculto, tramposo, como para que Olga Tañón le cante algo. Tenía una novia que se prendía de su zapato mientras Él la llevaba arrastrando al segundo piso de su casa porque seguramente quería ver la TV y Yo, claro, pensé que Ella estaba loca, no tenía autoestima y pobrecito, no? Que tenía que soportar a esa rayada. Era malo, sí, pero no se parecía a RD Jr. Ni siquiera tan malo tampoco. Un huevón, puede ser, pero nada más. El punto que es que pensé que podía reformarlo. El poder del amor le llaman. Pero ni amor, ni poder. Se esfumó y se borró de mi vida de buenas a primeras Como dice la canción : “Sin avisar siquiera, dijo adiós”. Era muy joven entonces (ejém!) y me tocó vivir esto como experiencia. Asumo, no más, mi parte en el embrollo.

Yo creo que todas somos un poquito así, en alguna etapa de la vida, corremos tras un sueño, tras algo que no existe y queremos ser heroínas de nuestra propia historia, salvar al chico malo y volverlo ejemplar, listo para presentarlo a tus papis. Luego, esas épocas pasan, maduras, te quieres y recién empiezas a querer de verdad, porque te sabes valiosa o porque los años vienen llegando y te cansaste de perder el tiempo con algo que nunca será. Conoces a ese maravilloso chico que de bueno tiene todo (bueno, a lo mejor no todo), que a veces anda perdido en las nubes, pensando en la inmortalidad del cangrejo cuando Tú le preguntas, por ejemplo : ¿Me quieeeereees? Y como no entiende o no quiere entender porque está más lejos que el reino de Fiona y Shrek ,le acabas gritando, pero súper enamorada pues en el fondo ese aire distante también es de chico malo. Igual, no es nada nocivo, cierto?. Y es que definitivamete, la era del chico malo ya acabó. Aunque, qué caray! Siempre te queda Robert Downey Jr, para seguir fantaseando. Sin salir herida, eso sí.

29 abr. 2010

Vamos a ver a la chica de la tele

Para todas las ex niñas que hoy dignamente ostentamos la base 3 y porque no, la 4 era lo más común cada fin de semana ver “Hola Yola” y si no te sabías “La gallina turuleca” o “El capitán de los siete mares”, con coreografía incluida para tu próxima fiesta, sencillamente estabas en nada, no había sorpresa para ti, no te premiaba el payaso. No eras nadie. Como ya comenté en la primera entrada, Diosito me bendijo, sino con la habilidad de una Jackson five, al menos me dió los piecitos correctos para ejecutar algunos movimientos con la gracia y flexibilidad necesarias como para no pasar el roche y a veces, como no, ser el centro de atracción en las fiestecitas de mi remota infancia. Bailaba bien, cantaba un poco, charlaba, contaba chistes…una Chacaloncita Yo, lista para que mi papá me lleve al circo o monte su carpa y a chambear señorita, pague su colegio y junte para su universidad.

Mi hermana mayor, en ese entonces tenía 11 años y un muy desarrollado sentido comercial, andaba molestando a mi mami para que la deje llevarme “a Yola”. Seguramente y como varias veces le oí afirmar, tenía planeado ser mi manager y ganar mucha plata conmigo. Pero, como a la señora Ley (ósea mi mamá) nunca le pareció adecuado ese mundo de los ricos y famosos, dio al traste con sus ilusiones. Y reconozco que era bonito soñar un poco con eso, pero…Yola tenía su odiosa leyenda negra. Decían por allí que pellizcaba a los niños y claro, pensando las cosas bien, seguramente no era fácil lidiar con tanto niño chillón, semi divo, caprichoso e irracional, y encima mantener la calma y la cordura. Siendo Yo la niña sabelotodo, la artística y bailarina, fijo y refijo que me ganaba mi colección de uñas de Yola clavadas en mi brazo. Así que no way, no cuentes conmigo, jamás de los jamases. Yo no quiero ser burbujita. Pero tampoco fue necesario armar la campaña antiYola de protección contra pellizcones, porque a los 11 años no tienes mucha autonomía para tomar el bus e ir en busca de la fama y la fortuna con una hermanita de 5. Aunque hay que ser justos, lo de los pellizcones nunca se le comprobó y si Yo hubiera estado en su lugar, hoy creo que mi leyenda sería peor, con esas pelucas de colores, las botas que te comen las piernas, la cara muuuy pintada, pero con una camisita de esas que las manguitas te las amarran por detrás. Y es que a Yola la ha querido con toda el alma y a pesar de todo. Los momentos cumbres de mi infancia los pasé acompañada de sus canciones. Y es que Yo : “ Soy una pantera que vive feliz , tengo mil motivos para sonreír, la vida es hermosa, es color de rosa, todo es alegría para mi”. Y también he sido “semilla chiquita blando corazón” o he ido y vuelto de la “feria de Cepillín, encontré una guitarra, tara, tara la guitarra” pero por sobretodo comparto estos recuerdos felices con mi prima Ch. Para decir la verdad Ch no es mi prima sino mi sobrina nieta, de la misma edad que Yo. Es una parte de los enredos familiares que me es difícil de contar sin precisamente enredar a quien me escuche, pero bueno, el caso es que de pequeña no entendía cómo eso podía ser (tía abuela prácticamente desde que nací) era más fácil reemplazar el parentesco que para eso una es niña y el mundo es tuyo, no? . Ch y Yo crecimos juntas, bailamos juntas, compartimos travesuras juntas. Nos convertíamos en capullos, agachaditas en el suelo, enrolladas para bailar “La semillita”, esa canción en la que Yola, con una voz suave y melodiosa, iba describiendo de a poquitos las etapas de crecimiento de la semilla, mientras una se desenredaba, lento, despacio hasta quedar extendida y saltar como loca para alcanzar el sol…con nuestra imaginación. Con el tiempo Yola fue reemplazada por Parchís y Menudo, pero esa ya es otra historia más, siempre que tengo que pensar en Ch pienso en Yola y en las cosas que pasaron, que hicieron que nos alejáramos una de la otra. Cosas de los adultos, cosas que no eran de burbujitas.

Tengo amigas que ya grandotas han ido a ver a Yola con sus hijas. No tengo hijas y tampoco he tenido sobrinas que anden en esa onda. En realidad, mis pocas sobrinas enanas de edad son puro Hannah Montana o Lazy Town y las otras sobrinas (enanas pero no de edad) que pudiera tener son más viejas que Yo y en sus épocas no había TV. La envidia me corroe un poco cuando me cuentan la emoción que sintieron al volver a cantar y bailar con Ella, en vivo y en directo. Sentirse burbujita de nuevo no tiene precio, pero claro en el fondo Yo no quisiera ver a mi ídolo de la infancia con todas esas cosas que ahora se pone, o comprobar que canta más ayudada por el playback que nunca, o que las botas le quedan más flojitas que antes o…qué se Yo? Prefiero mil veces guardar el recuerdo de mi niñez, de Ch y nuestras tardes de bailes, de mi hermana tratando de comerciar con mis supuestos talentos y de mi tía Chola Power haciéndome la promoción en la fiesta de cumpleaños del mi primo Danielito: “Esperen a que venga mi sobrina. A Ella sí que no le da vergüenza bailar. No tiene miedo del payaso como Ustedes” azuzaba a los niños que no querían saber nada con el cumpleaños. “Yola Desastre” le decían y se burlaban de Ella, todos mis tíos. Y “desastre” fue cuando llegué miré al payaso, vi todo lleno de niños menores que Yo y a Yola Desastre dispuesta a lanzarme al estrellato y salí corriendo hacia el segundo piso de la casa del abuelo. Atrincherada en la pequeña salita de la TV, no salí en el resto de la fiesta, ni para soplar las velitas. Yo no quiero ser burbujita. Y es que para entonces, Ch andaba por Trujillo, y su familia desmembrada, estaba de moda “Thriller”, Yo tenía casi 10 años, y la pubertad me andaba rondando. Había crecido y archivado algunos de mis recuerdos de la niñez, junto con la chica de la tele y la burbujita que alguna vez fui, pero siempre dejando una puertita medio abierta, con el candadito flojo, a ver si alguna vez se escapan por allí y vuelven a hacer de las suyas conmigo. Burviejita que soy.

28 abr. 2010

Una Barbie bamba, Mary Shelley y Cantiflas

Desde pequeña tuve claras inclinaciones por la moda. Pasaba el tiempo con mi Barbie (de imitación, snif!) ocupada en coserle la ropita, fabricarle el depa, el inalámbrico,el tocador, el negligée (inconfesables mis fantasías de los 6 años),los sombreros ,etc. Mis primeras revistas de modas fueron Burda y Lana Lobell, porque mi madre era modista .Y de las buenas. Teníamos un juego mi hermana y Yo. Cogíamos una revista y cada una golpeaba primero la página con la ropa que le gustaba y decía : Mío! …nos hacía felices la acumulación de “míos”, tanto como ahora, los cierra puertas, las rebajas y liquidaciones de temporada. Pero no!, no se asusten, no pretendo hacer un blog más de moda (tengo mis favoritos eso sí y quizá me anime a opinar). Simplemente esta soy Yo en mi primera característica. Luego de las revistas de modas, pasé a los libros. Ahí entra mi papá. Él siempre nos traía a casa, además de los cuentos clásicos, algunos otros que no he vuelto a encontrar jamás: “El cartero desmañado”, “Hojas azules”, por mencionar algunos y claro, entre los clásicos mi favorito de entonces era “Juanito y los frijoles mágicos”. Tendría alrededor de 4 o 5 años y todavía no sabía leer, pero siempre me las arreglaba para encontrar una buena alma que me ayudara con la lectura y solamente Dios sabrá cuántas y tantas veces me lo habrán leído que llegué a aprenderlo de memoria, palabra por palabra y hasta daba la vuelta a la página en el momento exacto en que mis ojos chinitos terminaban de seguir la última línea. Pequeña embustera, lograba engañar con ese truco a las visitas “ Oh! La niña ya sabe leer!”pero claro, mi madre, que es incapaz de mentir (Oh,sí!) me echaba de cabeza enterita , pero como a esa edad todo se te perdona, venga y pase el siguiente engañado.


Mi padre no tuvo las mismas oportunidades para estudiar que tuvimos mis hermanos y Yo por esas cosas de la vida que si las cuento acá y ahora, pueden resultar muy cansinas. Ya habrá momento de ponerlas en “limpio”. El caso es que, a pesar de todo, siempre le gustó aprender y como no pudo ir a la universidad se aficionó a la lectura. Siempre lo encontrabas, por las tardes, leyendo Selecciones Reader’s Digest o algún otro libro de interés. Por la mañana ya había repasado y recontrapasado el periódico (La Prensa o El Comercio) y poseía una pequeña biblioteca con especímenes interesantes, algunos de los cuáles hoy forman parte de la mía. Entonces, no creo que sea algo raro que sus tres hijos tengamos desarrollado el amor por la lectura. Más, me atrevo a afirmar, que Yo tengo una relación más apasionada con mis libros. A ellos los llamo “mis amigos” y como la protagonista de “Pregúntale a Alicia”( tortuoso libro que me mandé a leer en mi adolescencia) decía de su diario : “Me salvó mil veces de la locura” pues Yo podría agregar que mis libros no sólo hicieron esto por mi, sino que además me regalaron el descubrimiento y posterior explotación de algo muy importante para mi : la imaginación.

Todo lo demás, lo acabó de hacer el cine. ¡Oh, el cine! Otro gran amor. Mi cultura cinéfila, no me da vergüenza confesarlo, empezó viendo las películas de terror de Christopher Lee y Peter Cushing, echada en la alfombra, por algún rincón de la sala, tv blanco y negro, mis hermanos a ambos lados, todos entre los 4 y los 9 años. En esa época nadie te cuidaba de la tv, ni de las pesadillas. Bueno, mis hermanos intentaban taparme los ojos cuando cortaban la cabeza de alguien o clavaban alguna estaca en el corazón, pero no lo lograban de tan hipnotizados que estaban por el monstruo de turno, así que las pesadillas eran inevitables. Miedo y terror, pero cada vez que se podía, nos juntábamos para hacer nuestro festival de monstruos. A veces hasta con mi mamá como para no sentir tanto miedo. Traumadita quedé, claro, pero me han pasado peores cosas, creo y tampoco vamos a culpar a estas buenas películas de que a veces se me alborote tanto “la loca de la casa”.

No es difícil relacionar el cine con la literatura ya que la mayoría de películas se basan en la pluma de otro que generalmente tiene un exitazo en las librerías o algún clásico. Este último ya está es ligas mayores, digo Yo, porque vivirá en la memoria de millones, hoy y siempre y no únicamente en cifras de ventas. Gracias a nuestros amados monstruos, demás está decir que he leído a Bram Stoker y a Mary Shelley. Esos fueron mis primeros pasos, por decirlo así.

A los 5 años por primera vez fui al cine. Mirones se llamaba y quedaba a unas cuadras de mi casa. La película elegida (no por mi, claro sino por mis hermanos “grandes “de 8 y 9 años) era “Un quijote sin mancha” Sí!!!!!!!! De Cantinflas!!!! Y hago aquí un alto y aclaro : tan antigua no soy. Ocurre que aunque en ese cine daban pelis del año del ñangué era el único que teníamos a mano, como para ir solitos. Hecha la aclaración en salvaguarda de mi vanidad, prosigo. Pues resulta que me enamoré de Mario Moreno y hasta hoy esa pela, es una de mis favoritas. Quizá a muchos no le simpatice, pero a mi me parece un personaje entrañable y hasta el día de hoy me mato de risa cada vez que la veo, lo que es muy difícil de lograr en mi. También lloro mucho, especialmente cuando mi héroe se queda solito, sin su profe…pero bueno, si no es fácil hacerme reír, hacerme llorar sí que es más fácil que la tabla del uno. Alguna vez leí que a Chaplin le fascinó Cantinflas y se deshizo en elogios hacia el gran bufo mexicano. Lindo gesto de Chaplin pero no creo que haya otro más grande que Él y alguna vez espero estar lista para hablar de Charlotte y “El pibe”, de lejos, mi favorita entre todas las películas que me han hecho llorar y reír.

Punto aparte es la música. Tengo un gusto muy variado que puede poner los pelos panqueques a cualquiera. Oh, la música!!! De momento, solamente doy gracias a Dios por no darme dos pies izquierdos, por dotarme de algo de gracia y no ser una Janet Barboza más, de tantas que hay por allí.

En fin, cierro con esto que ya se está extendiendo más de la cuenta y mañana debo levantarme a las 5:00 a.m. si pretendo hacer mis ejercicios (par de rollos que no acaban de irse),llegar temprano a trabajar (previa subida y bajada de dos combis) y tratar de vivir un poco y ser feliz otro tanto De pasadita, eso sí.